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Saturday, Oct 1, 2022
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Abogada Hulka’ puede ser la mejor de Marvel

Ya tenemos aquí una nueva superheroína en Disney+. Otra. Que nadie interprete este otra como un dardo envenenado al sexo de Hulka, la protagonista del enrevesado título de She-Hulk: Abogada Hulka. Solo es cansancio hacia la proliferación de sequence de Marvel, que parece haber cambiado de táctica: antes planeaban eventos comerciales en las salas de cine (con verdaderos fenómenos con las cintas de Los Vengadores) y ahora simplemente tenemos una lista de deberes. Si queremos entender la secuela de Physician Unusual tenemos que haber visto WandaVision. No podemos perdernos Ms Marvel para estar preparados para la secuela de Capitana Marvel. ¿Quieres conocer a Kang, el próximo gran villano? ¡Pues qué haces que no has visto Loki! Y, si no entiendes por qué Falcon ahora es el nuevo Capitán América, será que no has visto su spin-off con el Soldado de Invierno.

En Marvel antes planeaban eventos comerciales en las salas de cine (con verdaderos fenómenos con las cintas de ‘Los Vengadores’) y ahora simplemente tenemos una lista de deberes

El número de horas que se exige al espectador es creciente como también lo es la interrelación entre las distintas producciones capitaneadas por Kevin Feige, presidente de Marvel Studios y el hombre con la visión international del Universo Cinemático de Marvel (que llamaremos UCM a partir de ahora). Sin embargo, el nivel de exigencia con respecto a las obras televisivas es (por decirlo de alguna forma) insuficiente: siempre tienen elementos prometedores pero también tienen la tendencia a no respetar reglas básicas de la narrativa televisiva, como si por llevar el emblem de Marvel pudieran permitirse estas licencias: comedias sin buenos chistes, secundarios que no llegan ni a caricatura, arcos precipitados, personajes interrumpidos por las dinámicas del UCM y hasta buddy motion pictures donde el tándem protagonista (sin química) ni comparte escena en el primer episodio.

Tatiana Maslany, que ganó un Emmy por ‘Orphan Black’, es Jennifer Walters.

Chuck Zlotnick

Estas inercias más industriales que creativas me llevan a repetirme más que el ajo: sí, estos elementos posiblemente ya los había mencionado en otros textos. Pero este es el problema de Marvel sobre todo en su flanco televisivo: está todo tan relacionado que parece incompleto referirse a la novedad sin mencionar las anteriores. Y es tan inevitable analizar el contenido en relación al resto de producción como es necesario valorarla como producción independiente. No puede ser que Marvel dictamine los parámetros por los que deben ser criticados aprovechando la creación de un universo tan expansivo y la presión de su éxito en taquilla, que incluso llevó al estudio a plantear campañas para los premios Oscar como si se les debiera algo.

¿Y, en medio de esta operación audiovisual sin precedentes, qué espacio ocupa Hulka? Pues, contra todo pronóstico, el de obra menor que sale victoriosa por su falta de pretensiones, por su condición de divertimento, por su espíritu juguetón a la hora de divertirse con el universo de Marvel (y aquí me refiero tanto al UCM como a los cómics de Dan Slott). En sus cuatro primeros episodios facilitados a los medios de comunicación incluso sobrevive al desastre de primer episodio: una presentación forzada del personaje que no salva ni el recurso simpático de romper la cuarta pared (y que es simpático sobre todo por la soltura de Tatiana Maslany en la superheroína titular).

Hulka sobrevive al desastre de primer episodio por su condición de divertimento que juega con el universo de Marvel

En él se cuenta cómo Jennifer Walters, una abogada de la fiscalía, pasa a ser Hulka tras un accidente en coche y una transfusión unintended de sangre de su primo Bruce Banner (Mark Ruffalo). Es un flashback que eclipsa el episodio entero y que sirve para sentar las bases de los poderes de Walters pero que dificulta que la presentación funcione como episodio. No hay puntos de tensión. La dinámica de los primos es de una comicidad preadolescente. Se falla a Jennifer Walters al no mostrar su talento como abogada que debe ser primordial en la serie y que, además, se menciona de forma constante (¿qué pasó con ese principio de “no me digas aquello que me puedas mostrar”?).

Tampoco se insinúa la posible estructura de los episodios semanales, ni de las tramas legales que podría tener la temporada, ni tan siquiera nos podemos hacer una thought de lo que será She-Hulk: Abogada Hulka como serie de televisión. Y, quienes vean el primer episodio, que sepan que las escenas entre Hulk y Hulka son las peores que tiene la serie no solamente por el tono infantiloide sino porque, al tener el doble de monstruos verdes, resulta todavía más sonrojante lo mal resueltos que están los efectos visuales. Donde esté la cara de Tatiana Maslany, ganadora del Emmy por Orphan Black, que se aparte esa recreación por ordenador, por favor.

Hay momentos en los que los efectos visuales de Jennifer Walters están muy mal llevados.

Hay momentos en los que los efectos visuales de Jennifer Walters están muy mal llevados.

Marvel Studios

Pero, en cambio, cuando Hulka entra en el terreno authorized, el sentido de la diversión tiene un punto contagioso por la forma que tiene Jennifer Walters de romper la cuarta pared (incluso hablando de la propia serie), el desparpajo de Maslany y la habilidad de la creadora Jessica Gao de exprimir la galería de personajes de Marvel. Si a veces el UCM tiene problemas para combinar personajes de naturalezas tan dispares, pertenecientes a cómics de tonos y estéticas tan opuestas, la She-Hulk de Gao no se corta, asume lo inherentemente ridículo del UCM con su sentido del humor y convierte la obra en una herramienta de unificación.

La creadora Jessica Gao no se corta: asume lo inherentemente ridículo del UCM con su sentido del humor y convierte la obra en una herramienta de unificación

Puede que She-Hulk: Abogada Hulka siempre tenga problemas para ofrecer episodios sólidos de televisión. Cuando no falla la presentación de la villana de turno, falta desarrollar un poco más un caso authorized, aprovechar mejor los secundarios en la trama episódica o relacionar mejor los conflictos personales de Jennifer Walters con los laborales. Pero tiene una calidad descarada que sabe llevar al espectador a su terreno, lo suficiente para pasar por alto sus carencias y entretenerse con aquello que ofrece, que es una Maslany llevando el peso de la serie sobre sus hombros y la mentalidad de Gao de simplemente disfrutar con la locura que es el universo de Marvel (y que deja entrever que entendió perfectamente el estado psychological de Slott a la hora de escribir su versión de Hulka).

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