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Saturday, Sep 24, 2022
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Alessandro Michele: su revolución de los sacos y pantalones de Gucci

“Me encantan los trajes de hombre. Quizá es lo que más me gusta. Me encantan los hombros, los botones… El saco es una pieza increíble del armario, una de que atraviesa sexos e identidades. Es algo que mantiene a todo el mundo bajo el mismo paraguas y todo el mundo queda cautivado por este extraño uniforme de saco y pantalón. Me gusta y también me gusta jugar con él, romperlo, utilizar sus códigos y luego contradecirlos, inflamarlo con un colour extraño. La ropa de hombre me parece un misterioso tratado de ingeniería”. Así cube Alessandro Michele, director creativo de Gucci desde 2015, en una declaración de amor en todos los sentidos. 

Amor por los trajes

Es amor por ese infinito ejercicio de estilo que es el traje masculino, pero también amor por el poder disruptivo que puede tener el más clásico de los trajes para derribar esquemas y clichés. Este es el tema de nuestra conversación: el traje como agente de cambio sin paralelo en el universo masculino. Aparentemente una paradoja. En realidad, si se echa un vistazo a las alfombras rojas de todo el mundo, no hay nada más precise cuando se trata de ropa de hombre. Alfombras rojas de las que la sastrería masculina de Gucci ha sido feliz protagonista últimamente.

Idris Elba con un traje cruzado azul. Daniele Venturelli

Me encuentro con Alessandro Michele en Roma, en el piano nobile del palazzo aún no inaugurado donde la famosa casa de moda se ha instalado recientemente. Aquí todo se parece a él, o quizás es él quien se parece tanto a Gucci, y ambos tanto a la Roma que nos rodea, que ya no es posible distinguir dónde acaba uno y empieza el otro, en un continuo juego de espejos entre clasicismo y vanguardia, ironía y profundidad.

En un sofá en su estudio private, discutimos sobre cómo esto es un poco lo que está ocurriendo con el estilo masculino, con el saco, el pantalón, la camisa y la corbata vaciados del simbolismo que los ha rodeado durante décadas. El poder, la formalidad, un cierto tipo de masculinidad dominante, devolviendo la libertad al portador de interpretarlos a su imagen y semejanza. “El traje masculino es un código common, una especie de Biblia. Es más fuerte que cualquier vestido femenino porque para todos representa el poder. Así que si quieres ser un pirómano, eso es lo que tienes que incendiar; casi un sacrilegio, pero cuando lo consigues, el fuego es realmente grande”, razona Alessandro Michele.

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