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Monday, Jan 24, 2022
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Las nueve críticas literarias de la semana

Andújar o las notas a pie de página

Iñaki Ezkerra

El recurso ficcional de ‘la novela dentro de la novela’ posee una larga tradición que parte de la obra matriz del género, o sea, del propio ‘Quijote’ (la aventura de Sancho Panza en la ínsula de Barataria es la gran referencia obligada), y que ha sido retomada por infinidad de autores, desde la británica D. E. Stevenson con ‘El libro de la señorita Buncle’ hasta el norteamericano Paul Auster con ‘La noche del oráculo’ o el argentino Ernesto Sabato con ‘Sobre héroes y tumbas’, por citar un ejemplo en lengua castellana. Éste es, en principio, el planteamiento de ‘El año del Búfalo’, la obra con la que Javier Pérez Andújar ha obtenido el XXXIX Premio Herralde. La novela que se halla dentro de esa novela es la que escribió Folke Ingo, un imaginario escritor finlandés, ya difunto, en el que la ideología comunista se combinaba con una estrafalaria pasión por España que lo llevó a visitarla en varias ocasiones, nunca de una forma oficial sino clandestina.

Es en una zona depauperada y contaminada de nuestro país, en una localidad industrial llamada Suburbia que bien se podría identificar con la Sant Adrià de Besòs en donde nació el propio Pérez Andújar, donde se sitúa uno de los planos de la acción narrativa: el pequeño y claustrofóbico garaje en el que se encuentran Ugo Rende, Basilitz Zhlobin y Tatos Kelkit, así como el supuesto narrador del texto, que no nos revela su nombre, pero del que sabremos que ha compartido episodios biográficos con el trío de amigos citado, como comparte ahora el terror ante un monstruo que amenaza con devorar a los cuatro. En otro plano de la novela explícitamente ficticia de Folke Ingo, discurre una descomunal amalgama de datos y referencias a las masacres que regaron de sangre el siglo XX y que el autor reconoce, en la nota que cierra el libro, haber extraído de la hemeroteca «on line» del diario Le Monde o la Wikipedia. En dicho plano, las guerras, guerrillas, golpes de Estado, revoluciones y genocidios de la Historia reciente, así como los nombres de los personajes que los protagonizaron (Sadam Husein, Idi Amin Dada, Lumumba, Hitler, Mussolini, Franco…) aparecen mezclados con los del artista Joseph Beuys, el cantante Bing Crosby, el cineasta Woody Allen, el escritor Patrick Modiano o el actor José Luis López Vázquez así como con las marcas del ColaCao y de los Conguitos. De este modo, lo que podríamos llamar el cuerpo narrativo del texto ofrece una estructura fragmentaria. Y lo que sucede en esos dos planos citados se nos presenta dividido o repartido en sesenta «psicofonías» que cumplen la función de capítulos.

En un tercer plano del libro, fluyen de manera paralela a los otros dos, las treinta y cinco hilarantes y paródicas notas a pie de página que va introduciendo una pintoresca fauna de personajes en la que caben desde una traductora «traidora» a la propia madre de Folke Ingo, pasando por los padres de los muchachos encerrados en el siniestro garaje, por el puntilloso profesor de un estrambótico Ministerio de Humanidades, por la ex directora de un cineclub de Santa Coloma de Gramenet y por el presidente de un Membership de amigos de Gregorio Morán, el periodista que a su vez es citado en relación con episodios de la historia española reciente. Sin duda, es este último plano metanovelesco el más jugoso por lo que tiene de sátira de la crítica literaria y del clásico engolamiento academicista. En este sentido, Pérez Andújar nos brinda, más que la vieja receta de ‘la novela dentro de la novela’, lo que exactamente cabría denominarse ‘la novela de la novela’. Es justamente en ese aspecto técnico y en la caricatura de la glosa analítica donde reside el gran hallazgo de un experimento narrativo que en conjunto no puede llamarse exitoso.

Si en su anterior novela, ‘La noche fenomenal’, Andújar hacía un paródico acuse de recibo del desconcierto que causa en su generación el hecho de ver convertida, por los gustos y mitos del presente, la propia contracultura en una antigualla, en esta ocasión la parodia ha roto todo anclaje con una razón que la justifique. ‘El año del Búfalo’ es un ‘totum revolutum’ en el que las grandes monstruosidades totalitarias del pasado siglo quedan reducidas a fetiches lúdicos en un ejercicio de banalización que no extrae lección alguna y que recuerda a la definición de la vida que hacía Shakespeare en su ‘Macbeth’: «Una historia contada por un idiota, llena de ruido y furia, que nada significa». ¿Falta en esta novela la nota a pie de página que delate críticamente a Folke Ingo como el ‘idiota’ de Shakespeare?

Nueve cuentos

J. Ernesto Ayala-DIP

Muchas veces nos preguntamos, cuando leemos un cuento o una novela, qué director sería el perfect para hacer de ellos una película. No tanto porque veamos en esas producciones literarias alguna estructura cinematográfica, como por la fuerza de sus argumentos o la necesidad de visualizarlos en carne y hueso. Hay ficciones que dan la impresión de haber sido concebidas para el cine. Hablo ahora de esta cuestión, porque a estos pensamientitos (perdonen el dudoso diminutivo) me llevó el nuevo libro del escritor alemán Bernhard Schlink, ‘Los colores del adiós’.

El libro de este excelentísimo escritor está compuesto por nueve cuentos (este es un número mágico en la ficción. Es el número de piezas que reúne uno de los libros de cuentos más célebres del mundo de la ficción, ‘Nueves cuentos’, de J. D. Salinger). Hace mucho que no leo un libro de cuentos tan compacto en excelencia narrativa como este, en cualquier lengua de España y extranjera. Lees el primer relato, ‘Inteligencia synthetic’, en el cual un hombre no quiere romper lazos con su mejor amigo muerto. Ellos fueron muy amigos en la Alemania comunista, tuvieron cargos oficiales de responsabilidad, tuvieron contacto con el servicio secreto, la tenebrosa Stasi. Cuando quien narra esta historia se encuentra con la hija de su amigo, teme que ella descubra el secreto que es posible que su amigo nunca haya conocido. Terminas este relato y crees que es imposible que el próximo sea mejor, o incluso igual. Y resulta que sí, que es mejor. Se titula ‘Pícnic con Anna’. Anna es la adolescente que asesinan casi delante de la vista del narrador. El narrador es su vecino y congenió rápidamente con los padres de Anna, pero sobre todo con ella, a la que daba clases y con la cual iban juntos a merendar. Para el narrador, Anna se hace casi essential en su vida. El inspector que investiga el crimen interroga al narrador, el cual por la situación de su ventana en el edificio tuvo que ver quién asesinó a Anna. Una pieza perfecta en forma y tema y narrada como los dioses, que se decía en mi tertulia. Vas a entrar en el tercero, y ahora sí que ya decides que no será, que no podrá ser tan bueno como el segundo. Y resulta que sí, que es un cuento increíble de bueno, una pieza maestra. Se titula ‘Música fraternal’. Este es el cuento que yo visualizo viéndolo en imágenes en un cine. Un hombre entra en el descanso de un concierto, en Berlín. Una mujer con una copa de champaña le hace señas y le invita a acercarse. Le presenta a su marido y a una pareja que los acompaña. Hace años se conocieron en el instituto. Él se integró en la familia de su antigua amiga, una familia muy rica y muy culta. Hasta que un día resolve desaparecer. Ahora vuelven a encontrarse. El no va más. No exagero.

Crónica americana

Pablo Martínez Zarracina

La crónica de viaje estadounidense, frecuentemente centrada en Nueva York, es un subgénero característicamente europeo. Lo han cultivado de los modos más diversos los autores más variopintos. Desde Tocqueville, Wilde y Chesterton a, en nuestro país, Camba, Julián Marías o Elvira Lindo. La ejemplar biblioteca Italo Calvino de Siruela publica ahora las impresiones del autor italiano tras su primer viaje a América en 1959. Durante seis meses, el autor residió sobre todo en Nueva York y visitó el país, literalmente, de costa a costa: desde Savannah, que le pareció la ciudad más hermosa, hasta San Francisco, donde le costó coger confianza con el Pacífico a causa de la fidelidad que le guardaba al Mediterráneo.

A su regreso, Calvino amplió y corrigió su cuaderno americano, le buscó un título y decidió finalmente no publicarlo, ya que le pareció «modesto» y «no demasiado unique». Más de medio siglo después, el lector atiborrado de iconografía estadounidense encuentra sin embargo el texto lleno de vida y personalidad. Organizado en pequeñas entradas que casi nunca superan la extensión del artículo de prensa, va de un asunto a otro, alternando la panorámica con el detalle. Como Calvino es un viajero que se ve con gente, tiene entrevistas profesionales y es invitado a fiestas, obtiene información directa y sustanciosa. Aunque en realidad el libro funciona porque proyecta una mirada unique que evita los reclamos obvios y reacciona con honestidad ante el tópico, reforzándolo si lo comprueba y refutándolo si no lo hace. Que Calvino no analice tanto lo que ve como el efecto que lo que ve causa en él mismo excluye por otro lado el riesgo de la solemnidad. Los años transcurridos demuestran muchas veces lo fino de su olfato. Por ejemplo, cuando identifica en la pintada racista del baño de un bar de Cleveland la importancia y el peligro de cierta América blanca y provinciana que trabaja en las fábricas de coches.

Al mismo tiempo, la divertida estupefacción del viajero es constante. «Qué extraños caminos tiene la diversión», anota Calvino al descubrir que, en plena Guerra Fría, los collares de cuentas del carnaval de Nueva Orleans están fabricados en Checoslovaquia. Impulsado por una constante necesidad de comprender, el autor italiano construye una hipótesis propia sobre un país que solo cree en «la practicidad complete» y en el que la sinceridad funciona de un modo «que en ningún otro lugar daría resultado». Al regresar a Europa, se encuentra en París con Sartre, que le habla sin parar de la disaster de los partidos y la nueva izquierda. «Vuelve a fluir a mi alrededor un discurso en el que todo es certero, complicado e inconceivable», escribe entonces Calvino, confirmando que ha vuelto casa.

El bolchevique catalán enemigo de Stalin

Javier Ortiz de Lazcano

Andreu Navarra se marcó un empeño al narrar la vida de Andreu Nin (1892-1937). Constató que todas las biografías sobre el líder del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) se centraban en sus últimos meses, que acabaron con su detención, secuestro y asesinato por la policía secreta de la República a las órdenes del agente soviético Orlov. Navarra va más allá. Añade detalles a las oscuras circunstancias de su desaparición, sí, pero aborda más su vida y su obra que su muerte.

Y tiene mucho sobre lo que escribir. Nin period el leninista más radical de la España de los años 30 y el más feroz enemigo en este país de Stalin. Hijo de un zapatero de El Vendrell (Tarragona) fue maestro, periodista y un escritor compulsivo que pasó del catalanismo al marxismo-leninisno. Comenzó en el sindicato CNT, cuya cúpula alcanzó, vivió nueve años en la URSS, donde se alió con Trotski y se mostró crítico con Stalin. De vuelta a España, fundó el POUM, cuyo único programa period convertirse en vanguardia de una revolución leninista, e intentó en vano sacar adelante una nueva Internacional a la izquierda de Stalin y Trotski, que también acabó enemistado con él. Period, como bien le outline Navarra, un bolchevique puro.

Su radicalismo aisló al POUM, le creó enemigos y le colocó en el punto de mira de Stalin y los demás comunistas, que lanzaron una campaña de difamación acusando al POUM de ‘quintacolumnista’. «Nin sabía perfectamente que irían a por él», mantiene Navarra. Una biografía brillante y clave para entender a una figura esencial en la España de la Guerra Civil.

Ahí te queda el muerto

P. V.

Dos amigos, solterones y de Bilbao, ganan un premio que consiste en un crucero por el Mediterráneo. Durante la travesía, uno de ellos muere por una sobredosis de Viagra y ni siquiera el paso de las horas es capaz de reducir la aparatosa erección que muestra el cadáver. El superviviente resolve que debe traer el cuerpo a casa, pero sin que nadie sepa que se trata de un muerto. Humor negro, muy negro por momentos, todos los tópicos sobre los bilbaínos puestos sobre la mesa y retorcidos una y otra vez, disparates sin cuento y un tono paródico que no se cut back en una sola página. No hay un solo elemento de la corrección política al uso que no resulte masacrado en esta novela en la que nada se puede tomar en serio.

La sombra de la ballena

I. E.

Carlos Egia (Bilbao, 1967) publicó en 2017 ‘El sacrificio de los peces’ y en 2019 ‘La leyenda del desierto’. ‘La sombra de la ballena’ es su tercera novela, que se inscribe en el género negro y participa de ese tipo de atmósferas diurnas, cotidianas y familiares que este autor domina y en las que sabe introducir elementos inquietantes. Su personaje central es Edorta Landea, un agente de seguros que lleva una vida aburrida y cuyo sueño, que es ver a una ballena en su hábitat marino, le lleva diariamente a subir a un acantilado. Dicha rutina queda alterada cuando aparece en escena Lisa, una joven atractiva que tiene serios problemas matrimoniales con un adinerado cónyuge y que tratará de convertirse en la ballena soñada por el protagonista.

Una vida tranquila

I. E.

En ‘Una vida tranquila’, el escritor onubense Coradino Vega nos ofrece una hermosa colección de textos que podrían calificarse de un ensayismo intimista muy próximo a la prosa poética y que pivotan en torno a la reivindicación frayluisiana de la vida alejada del mundanal ruido. El libro se abre con un elogio de los monjes que comparten el sencillo placer del vino en la película ‘De dioses y hombres’, de Xavier Beauvois, y se cierra con unas palabras de gratitud espinoziana hacia la vida y la belleza del mundo, extraídas de los diarios de Ana Frank y Etty Hillesum, ambas judías y víctimas de la barbarie nazi. Coincide la propuesta de Coradino Vega con la de J. A. González Sainz en otro libro reciente: ‘La vida pequeña. El arte de la fuga’.

Amor + odio

I. E.

‘Amor + odio’ es un volumen que reúne ensayos, relatos y prosas autobiográficas del escritor inglés de origen pakistaní Hanif Kureish. En los primeros aborda desde temas culturales, como el matrimonio en los distintos géneros literarios, hasta asuntos sociopolíticos como la inmigración o el racismo. En los segundos, desde la historia de un hombre que descubre que la muchacha a la que acompaña a la salida de una fiesta es hija de un amor juvenil hasta la distopía de una gerontocracia que esclaviza sexualmente a los jóvenes. Finalmente, entre los textos memorialísticos, destaca el que cierra el libro y nos brinda, trufado de reflexiones, el relato de una estafa que el escritor sufrió a manos de su gestor y por la que perdió todos sus ahorros.

Estar aquí es espléndido

I. E.

‘Estar aquí es espléndido’ es la biografía que la escritora francesa Marie Darrieussecq ha escrito de la pintora alemana Paula M. Becker (1876-1907), una pionera en el arte de autorretratarse desnuda y embarazada o de pintar a otras mujeres dando pecho a sus bebés. Paula M. Becker se debatió entre su Alemania natal, donde vivía su marido, el pintor Otto Modersohn, y la Francia cosmopolita en la que trató a artistas como Rodin y Monet. El libro constata la antipatía que la biografiada sentía por el matrimonio aunque deseaba la maternidad. Murió al dar a luz a los 31 años, pero su vida fue una fiesta. Su arte conecta con la reivindicación del cuerpo de la mujer y el fisiologismo feminista que ha hecho moda en la literatura de nuestros días.

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