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Saturday, Oct 1, 2022
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Opinión | Dangerous Bunny no (solo) usa falda

A menos que hayamos vivido debajo de la tierra los últimos años, esta no debería ser una novedad: Dangerous Bunny -el artista boricua que se mantiene en el tope del chart mundial hace algunos años y con una película entre las más taquilleras- “¡usa falda!”

En realidad, usa pantalones, falda, vestido, barniz en las uñas, joyería en el pelo y piercings en la nariz. Es un artista joven expresándose a través de su ropa. Algunas veces su vestuario tiene un trasfondo sociopolítico, como cuando apareció con falda y una t-shirt con el mensaje “Mataron a Alexa. No a un hombre con falda” en el present de Jimmy Fallon en 2020. El texto hizo referencia al asesinato en Puerto Rico de la transgénero Alexa Negrón, después que ciertos medios, de forma errada, titularon “mataron a un hombre con falda”.

Otras veces luce indumentaria más espontánea. Así fue durante el lanzamiento de su álbum YHLQMDLG o cuando procura una proyección artística, como en el vídeo de su tema “Yo Perreo Sola”. Algunos seems tienen una intención netamente comercial, como en la campaña de moda Le Splash de Jacquemus, cuando lució un vestido ajustado rosa chicle. Igualmente, al llevar el dresscode de la Met Gala 2022 a su máxima expresión, con una sobrefalda de Burberry, y un elaborado moño que refería a la tradición estilística de Puerto Rico.

Recién, Dangerous Bunny lo hizo para la portada de la revista Harper’s Bazaar, una de las publicaciones de moda y cultura más importantes del mundo. El latino de 28 años fue retratado por el fotógrafo de moda John Edmonds con un look en blanco riguroso con blazer masculino, camisa de algodón y sí, una falda de alta costura con festones de Louis Vuitton. Además, aretes y collares de Tiffany & Co.

Sin embargo, el poderío de Benito Antonio Martínez Ocasio, nacido en el barrio Almirante Sur en Vega Baja, Puerto Rico, no se scale back a sus elecciones estilísticas, contrario a lo que señalan la enorme cantidad de titulares que han usado esa referencia fácil.

Para la publicación, Dangerous Bunny forma parte de una lista de 30 promesas que están cambiando al mundo. Pero, aún si la lista fuese un easy capricho editorial, Dangerous Bunny es, ciertamente, un ícono, un fenómeno cultural, un artista que está reventando cualquier frontera con su música, rompiendo todos los récords como el artista más escuchado del mundo actualmente y liderando el género urbano contra todos sus exponentes, impactando el mundo anglosajón -y otros mundos con otras lenguas- con sus letras en español (las apreciemos o no). Es Dangerous Bunny. Es latino con todas sus letras. Está orgulloso de sus orígenes y sabe cómo usar eso a nuestro favor en Estados Unidos en este momento histórico. Sabe que tiene el poder entre las manos. Y sobre sus piernas.

En el texto de la periodista de moda Bianca Betancourt, Benito vuelve a explicar -como lo ha hecho repetidamente en los últimos años- que su fascinación por los vestidos nació de pequeño, al acompañar a su madre a las tiendas y descubrir el entresijo de telas, el mágico mundo de los colores y la infinita variedad de caídas que están disponibles para el universo femenino del vestir. En cambio, cube, el de los niños period limitado y aburrido.

Si de vestir se trata, una de las declaraciones más potentes del puertorriqueño en ese artículo es cuando asegura que se viste así porque puede hacerlo.

“Estoy aprovechando este momento de mi vida en el que puedo hacer lo que quiera y usar lo que quiera (…) Hasta cierto punto, la fama y el lugar donde estoy me dan la confianza para hacer todas estas cosas”, expresa en el artículo central de la edición de septiembre, por tradición uno de los números más importantes en cuanto a estilo y moda en el mundo editorial.

Y ahí está Dangerous Bunny tratando también de aflojar el corsé de los estilos masculinos atrapados en un género como el reguetón de tintes machistas, por decir lo menos. Pero, dejando claro que no, que todavía no estamos ahí. Porque se requiere mucho más que gustarte una falda para poder asistir con ella a algo que no sea una alfombra roja.

Así también lo asegura Rhik Samadder en su pieza para el diario británico The Guardian quien usó una falda por un día enfrentando frases y miradas recriminatorias. “El desafío es agotador y me entristece que un hombre no pueda usar una prenda hermosa sin tener que defenderse en una postura combativa. No tengo la energía para eso todos los días”, relata con tristeza.

Sin duda, los que apostamos por la diversidad, la inclusión y por reconocer la importancia cultural que ha tenido históricamente la moda agradecemos la portada de Dangerous Bunny -y gestos como los de Oscar Isaac, Harry Kinds, Brad Pitt, Kanye West o Vin Diesel- ya en el lejano 2003, al igual que el de otros iconos que han decidido mostrar sus piernas en el poderoso atuendo hoy considerado femenino por excelencia (aunque no deberíamos olvidar que también es el atuendo elegido por líderes religiosos y guías espirituales -sí, casi siempre hombres).

Agradezcamos pues a Benito por -cómo mal señalan algunos – “vestirse de mujer”, por apuntar el dedo para que todos volteemos a ver a los que no están en el escenario, no llevan falda, ni llegan a las aperturas de sus restaurantes en un Bugatti pero que, al escuchar sus letras y mirar la saya flotar bajo las luces de los reflectores, pueden ver un futuro un poquito más brillante, más amable y más al alcance de la mano. Porque si el Conejo Malo pudo, otros también.

LEE MÁS:

El país de Benito, por Yarimar Bonilla

Dangerous Bunny: una noche interminable de bulla, por Laura Anduze Cabrero

Dangerous Bunny: un verano agotado, por Mayra Montero

Del Viejo San Juan y Dangerous Bunny a una agenda de país, por Gustavo Vélez

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