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Saturday, Jul 2, 2022
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Enrique Iglesias

Calles toluqueñas y sus habitantes a finales del siglo XIX y principios del siglo XX

Empezamos a mencionar que gran parte de estos relatos son de la voz del abuelo de la muy estimada Margarita García Luna; el licenciado Joaquín García Luna Vilchis que vivió en Toluca durante la época porfirista y que en el año de 1918 fue gobernador del Estado de México.

Después de varios años y de realizar una exhaustiva investigación histórica sobre diversos aspectos de la ciudad de Toluca en las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX se encontraron nombres de personas, calles y edificios que son familiares.

Nuestra Toluca adquiere una fisonomía como ciudad en el periodo porfirista en que se construyen o reconstruyen sus principales avenidas, se levantan un gran número de edificios públicos y privados y se hace el trazo de la ciudad con una concepción más moderna para la época.

Una publicación de fines de la década de 1880 observa que muchas de las vetustas y ruinosas casas que existían antes en la ciudad de Toluca se estaban reemplazando por bellas y elegantes construcciones y que se ha sustituido el empedrado con otro nuevo que facilita el tránsito de los carruajes sin que sufran tumbos ni vuelcos.

Las modificaciones formales de la ciudad de Toluca y su moderna nomenclatura se manifiestan básicamente en los últimos años del siglo XIX y principios del XX. Si comparamos el plano de nomenclatura de 1894 elaborado por don Miguel Solalinde (tío de mis queridas primas Graciela, Guadalupe y Emelia Solalinde Ozuna) y el plano topográfico oficial de Toluca levantado por la sección de ingenieros del Estado de México en el año de 1904 bajo la dirección de don Carlos Chaix y vigente hasta 1954, nos encontramos con que en el primer caso una misma calle recibía diferentes nombres en diversas secciones. Ejemplo la calle de Pedro Ascencio se llamaba en diversos tramos de: San Felipe, Cruz Verde, Urbina y de los Pajaritos. En el plano de 1904 toda esta calle comprendida de Lerdo a la precise de Valentín Gómez Farías se unifica con el nombre de Pedro Ascencio facilitando su localización. Un gran número de calles y avenidas que se localizan en el plano de 1904 conservan, por otra parte, el mismo nombre que en la actualidad, lo que origina que en este plano está más identificado con la época contemporánea, aunque en proporciones mucho más reducidas.

 

Avenida José Vicente Villada recibió esa nomenclatura a principios del siglo XX y, unificó a las calles que en 1894 se llamaban de la Ley, de la Igualdad y de las Víctimas.

 

La ciudad de Toluca contaba en el año de 1900 con 25,940 habitantes. Por la parte poniente llegaba hasta la Alameda que, al igual que el cerro del Calvario, se encontraban en las orillas de la ciudad; por el sur llegaba hasta el Instituto Científico y Literario, cuya fachada principal daba a la avenida de los Constituyentes y la fachada posterior a la calle de José María Heredia, precise calle de Gómez Farías. Paralela a José María Heredia se encontraba la calle de Ramón Corona (precise Juan Álvarez) que period la última calle por el sur. Al sur de nuestra ciudad estaban los barrios de las Víctimas, del Calvario y del Instituto y al poniente los barrios de la Garcesa (hoy el seminario conciliar de Toluca), San Bernardino y la Teresona. Por el norte de la ciudad llegaba hasta la calle de Pedro Cortés, atrás del templo del Carmen y del precise Palacio de Gobierno, y se encontraban los barrios de San Luis, de San Miguel, del Coporo, de Santa Bárbara, de Zopilocalco, de San Juan el Árbol de las Manitas, de Huitzila y de Tlacopa.

Toluca se extendía más hacia el oriente pues llegaba hasta la estación del Ferrocarril Nacional de México y esta Estación se unía con la Plaza de los Mártires por medio de la avenida Independencia que period la de mayor extensión durante estos años.

Los hacendados, los industriales extranjeros y nacionales, los profesionistas, comerciantes y funcionarios de gobierno se concentraban en algunas calles de la ciudad como la de José Vicente Villada, Libertad (hoy en día Hidalgo) Juárez e Independencia, alrededor de los Portales o en las calles de Bravo, Galeana, Matamoros, Allende y Aldama que generalmente llegaban hasta la avenida de los Constituyentes, precise Instituto Literario, exceptuando a Galeana y Allende que llegaban a Ramón Corona (hoy Juan Álvarez).

La avenida José Vicente Villada recibió ese nombre a principios del siglo XX; se extendía en 1904 desde la avenida Libertad (actualmente Hidalgo), hasta el Templo de las tres naves San José el Ranchito donde iniciaba la Calzada Colón que en 1900 estaba ya en construcción. Con la avenida Villada se unificó el nombre con que se designa en 1894 a las calles de la Ley, de la Igualdad, de las Víctimas, de José Hernández y de Simón Velázquez.

En esta avenida vivían a principios del siglo XX importantes hacendados, profesionistas, varios escribanos y familias muy conocidas. En esta avenida esquina con la calle Libertad vivía Santos Pérez Cortina Torres caballero español nombrado vicecónsul de la noble y leal nación española con residencia en Toluca. En la primera década de siglo Pérez Cortina period dueño de la hacienda El Veladero en Tenango del Valle, que producía anualmente 103,896 litros de alcohol, producción que dentro del estado sólo period superada por La Fundadora fábrica de aguardiente situada en Amecameca. Pérez Cortina y Torres tenía también establecidos en la ciudad de Toluca un taller mecánico, una tocinería y una fábrica de jabón La Marsellesa, en la casa número 4 del Chapitel (precise Instituto Literario). Doña Javiera Pliego de Pérez Cortina period dueña de las haciendas de San Nicolás Tolentino y de Canaleja en este municipio de Toluca, así como de las fincas de San Antonio Abajo y Santa Cruz de los Patos en Zinacantepec y de Mextepec y San Cristóbal en Almoloya de Juárez hacia el año de 1910.

En la misma avenida con el número 2 vivía don Luis Pliego y Carmona que en los últimos años del porfiriato solicitó al ayuntamiento le permitiera reconstruir la fachada de su casa, en el número 3 vivía Cayetano Pliego y en el número 9 el physician don Esteban Uribe, que se tituló el 23 de febrero de 1895.

Otros profesionistas vecinos de esta muy agradable avenida en el año de 1907 eran el Dr. Juan Montero, número 24; el licenciado Carlos Castillo, número 29; licenciado Agustín Martinez de Castro número 29 titulado en enero de 1871 y, en 1897 period ya magistrado interino del Tribunal de Justicia; el licenciado Gregorio Gutiérrez, número 35; el licenciado Arcadio Villavicencio, número 37; el licenciado Pascual Morales Molina número 59.

Aquí mismo, en esta importante vía, se localizan a fines del porfiriato varios escribanos como: Silviano López, número 22; Jesús Ma. Hernández, número 23 y Silviano García número 31 varias veces regidor del ayuntamiento en la primera década del siglo XX.

 

avenida hidalgo 1900La avenida de la Libertad period la precise avenida Hidalgo, comprendida de la Alameda a la calle de Rayón.

 

La viuda del licenciado Chávez Ganancia vivía en el número 5; Martín Echeverri, número 10; Leopoldo Zincunegui, número 20; Salvador Dávila, número 27; Esteban Gómez Tagle, número 30; Flor de María Reyes de Molina, número 38, José Mañón y Zimbrón en el número 71; José María Fraustro, número 86) y José Arzate Vilchis en el número 98.

Paralela a la avenida Libertad estaba la calle de Plutarco González, que aún conserva ese nombre; se iniciaba en la avenida Villada y se prolongaba hasta después de Andrés Quintana Roo. Esta calle comprendía el antiguo callejón de San Juan de Dios y la calle de Jerusalén. En la casa con el número 8 vivía a fines de este periodo el entonces gobernador del Estado de México, el licenciado Fernando González.

En la calle de Pedro Ascencio, que en la actualidad conserva ese nombre, vivía en la casa con el número 40 Francisco Gottwald, entonces gerente de la Cervecería Toluca y México, S.A.  En la 5ª calle de esta misma se localizaban también Trinidad y Francisco Valdez; Javier Caraza; Arturo Merino y Mariano Naveda. En la 1ª calle de esta con el número 10 vivía el licenciado Carlos Martínez y el escribano Guilebaldo Mendoza en el número 12. Esta calle de Pedro Ascencio unificó las calles que en 1894 se llamaban San Felipe, 1ª y 2ª de Cruz Verde, 1ª y 2ª de Urbina y 1ª y 2ª de Pajaritos.

La avenida de la Libertad que actualmente corresponde a Hidalgo, comprendía entre la Alameda y la calle de Rayón, conjunto a principios del siglo XX las calle que en 1894 se llamaban Cuauhtémoc (antes Las Huertas); Degollado (Cuartel Viejo); Hidalgo, Allende, Morelos, Matamoros, Aldama, de la Libertad y 5 de mayo. Hacia 1907 vivían en la avenida Libertad: Loreto Bustos, número 8 de la primera generación de profesoras normalistas egresadas en el año de 1894; Alberto Salceda, número 9 dueño de la finca de Tultenango en el Oro; Valeriano Lechuga, número 12 dueño de las haciendas Santa Teresa y El Carmen en Toluca; Manuel Lechuga, número 14; Jesús Barrera, número 19 propietario de la hacienda San Antonio, esta casa es heredada en vida a quien lleva el nombre de Jesús Barrera; en la actualidad el propietario es Jesús Barrera Karrer, este inmueble se encuentra en avenida Hidalgo esquina con Aldama; el physician Eduardo Navarro, número 22 titulado en el año de 1874  fue profesor del Instituto Científico y Literario a finales del siglo XIX y el physician Maximiliano Álvarez casado con doña Josefina Olascoaga, número 23 vecinos también de esta calle.

Don Eduardo Henkel vivía en avenida Libertad número 8; Monico Olascoaga, que en 1899 tenía una fábrica de cigarros, vivía en el número 26; Leopoldo Ezeta, número 37; Enrique y Pascual Millán número 43 Pascual bisabuelo de mis estimadas primas Millán Ozuna, este inmueble se ubicaba arriba de lo que es la concha acústica; Vicente Pliego y Carmona, propietario de la hacienda La Puerta ocupaba la casa con el número 45 y Joaquín Albarrán, número 61.

En el año de 1907 se localiza en esta avenida Libertad la Botica Hidalgo de don Enrique Iglesias que fue de los pocos establecimientos que se mantuvieron a lo largo de ocho décadas.

En relación a lo anterior, continuamos con la avenida Juárez, comprendida desde el terreno en que se construía el mercado 16 de septiembre hasta la calle de Ramón Corona (actualmente Juan Álvarez) en el plano topográfico oficial de la ciudad de Toluca en 1904.

Con esta nomenclatura se unificaron las calles como ya lo hemos comentado en 1894 y,  se llamaban Instituto, Plutarco González, de Ocampo y Juárez (antes Las Flores).

En la avenida Juárez, vivían destacados profesionistas, hacendados, comerciantes y funcionarios en los últimos años del periodo porfirista. El physician Alberto Garduño Soto profesor de la escuela de Obstetricia y titulado en 1892 vivía en el número 12; el licenciado Carlos A. Vélez, presidente municipal de Toluca en 1909, en el número 24; el physician Geo A. Burrell, radicado en México desde 1896 y en Toluca desde 1897, ocupaba la casa con el número 27; el licenciado Eduardo García el número 29; el physician Félix Gutiérrez el  número 39; el physician Leopoldo Vilchis que se tituló en el año de 1887 vivía en el número 40; Victoria Chaix, viuda del exgobernador del Estado Jesús Alberto García primer gobernador del Estado formado en las aulas del Instituto Literario; y tíos de la muy estimada Rosita Molina del Castillo vivía en el número 45 y el licenciado Alberto García Chaix, titulado el 26 de diciembre de 1896, en el número 47.

Entre los destacados comerciantes y vecinos de esta misma calle se encontraba don Alfredo Ferrat, presidente municipal de Toluca, ocupaba la casa con el número 57 y dueño de la tienda de ropa La Valentina y abuelo de mi muy estimada amiga Lorena Ferrat García; Benito Sánchez Valdés, número 53 que en la primera década del siglo XX fue varias veces presidente municipal de Toluca, este personaje period propietario a fines del porfiriato de diversas haciendas ubicadas en Almoloya de Juárez, San Nicolás Amealco, San Miguel y Simballí; Ángel Cabiedes ocupaba la casa con número 21; Gilberto Díaz González número 39; Jacobo Shmitter el número 59 y Teófilo Dorch en el número 61, dónde estuvo tiempo después su hijo el químico Dorch. (me tocó acompañar a mi padre a visitar al químico).

A principios del siglo XX la avenida Independencia period la de mayor extensión dentro de la ciudad de Toluca, lo comentamos anteriormente que iniciaba en la Plaza de los Mártires y se prolongaba hasta la Estación del Ferrocarril Nacional Mexicano comprendiendo el edificio del rastro de la ciudad que en ese año (1904) estaba en construcción.

 

avenida juarez siglo XIXAvenida Juárez.

 

Un periódico toluqueño publicaba en 1887 que parte appreciable del río Verdiguel había sido abovedado permitiendo que se construyera sobre la bóveda la Avenida Independencia. Se añade que esta avenida que period un terreno sin cultivar, ni labrar, barbecho, ha quedado convertida en una fina y elegante calzada a orillas de la cual se están construyendo casas de agradable aspecto y una gran arquitectura afrancesada.

En otra noticia publicada en el año de 1899 se informa que a iniciativa del periodista e historiador y secretario explicit de los gobernadores Jesús Lalanne y José Vicente Villada, Aurelio J. Venegas con la ayuda del ayuntamiento y el vecindario de la misma avenida, está ha quedado convertida en una hermosa calle pues se han embanquetado las dos aceras y colocado arbustos de trueno resguardados por esqueletos de madera. Se agrega que el propósito de los vecinos es prolongar las mejoras hasta la Estación del Ferrocarril.

Hacia el año de 1907 se levantan en la avenida Independencia construcciones de estilo europeo y moderno como lo observa el poeta, escritor y ensayista mexicano que trabajó como observador cronista Manuel Gutiérrez Nájera al referirse en esa época a esta ciudad. Las casas habían sido edificadas o construidas en su mayor parte durante el periodo porfirista dando una impresión de limpieza y elegancia. La avenida en referencia solía decorarse en este tiempo con arcos triunfales cada vez que llegaba un visitante distinguido por ferrocarril y hacia el trayecto de la Estación ferroviaria al centro de nuestra ciudad. También decoraban los balcones de las casas y azoteas con farolitos y papeles de colores en las festividades cívicas o religiosas celebradas en la ciudad.

En la primera década de este siglo la avenida Independencia estaba habitada por destacados mineros, industriales, comerciantes, hacendados y funcionarios.

Don German Roth, propietario de varias minas en el Estado de México y que también period dueño de las fincas de San Jerónimo en Toluca, San Carlos Miravalle en Metepec (hoy fraccionamiento San Carlos) habitando actualmente el casco de este rancho su nieta y gran amiga mía Lucia Roth de Muñoz Samayoa, y la Merced en Villa Guerrero; Adolfo Henkel, empresario industrial, diputado de la legislatura estatal a fines del porfiriato y autoridad municipal, habitaba la casa con el  número 26; Gustavo Graf, descendiente del fundador de la Compañía Cervecera Toluca y México S.A. la fábrica más importante de la capital del Estado, habitaba la casa con el número 101; Dionisio Astivia, dueño de la fábrica de conservas alimenticias situada en la esquina de Independencia y Cortadura (actualmente calle de Felipe Villarello) vivía en el número 80 en un edificio que ya no existe.

Entre los hacendados vecinos de esta hermosa calle se encontraban Laureano Negrete, dueño a fines del porfiriato de la Hacienda la Pila en el municipio de Metepec, vivía en el número 34; José Arguelles, propietario de la Hacienda de Zacango en 1910, vivía en el número 37; Trinidad Pliego y Pliego, dueño de Tejalpa en Zinacantepec, número 42 y Aurelio Barbabosa propietario de la Hacienda de San Agustín en Calimaya, número 66.

En la casa marcada con el número 6 de esta avenida se encontraba la botica de don José Hernández; el physician Juan Rodríguez que a fines del siglo XIX había sido diputado y director del Hospital vivía en la casa número 53; el physician Vicente Estrada Montes de Oca titulado en el año de 1885 vivía en el número 29; el physician Lorenzo Ortega miembro del Consejo de Salubridad, en el número 27; el physician Alfonso Castillo, regidor del ayuntamiento en 1897, vivía en el número 48 y el physician Rursell en el número 103.

Otros vecinos de esta calle que nos ocupa eran en el año de 1907; Erasmo Mañón, número 4; Manuel Medina Garduño, diputado de la legislatura y dueño de la fábrica textil de San Pedro en Zinacantepec, vivía en el número 14; Jesús Fernández número 16; el ingeniero Emilio G. Baz, regidor del ayuntamiento en 1905 y 1906 vivía en el número 32; Alfredo Ezeta, número 41; Luis Álamo número 47; el licenciado Celso Vicencio en el número 57; Juan Fernández en el número 62; Abraham Franco en el número 85; y los conocidos funcionarios Francisco J. Gaxiola en el número 89; Aurelio J. Venegas en el número 156 y Juan Illanes en el número 187.

Paralelas a la avenida José Vicente Villada y entre esta y la avenida Juárez, se encontraban las calles de Bravo, Galeana, Matamoros, Allende y Aldama que hacia el año de 1904 tenían el mismo nombre que en la actualidad. Estas calles se iniciaban en la avenida de La Libertad y generalmente terminaban en la de los Constituyentes (actualmente Instituto Literario); exceptuando a Galeana y Allende que terminaban en Ramón Corona hoy Juan Álvarez.

En la primera calle de Nicolás Bravo, comprendida de la avenida Libertad a la calle de Mina, vivían el catalán don Jaime Pons con el número 4, dueño de los billares Montecarlo; Soledad Pliego, número 10 y propietaria de la finca Altamirano en el municipio de Toluca; el licenciado Fernando Arriaga en el número 13 y Tomás del Ethical en el número 17. La primera calle de Bravo correspondía al callejón del Progreso en 1894 y antiguamente se llamaba 1ª de Jácome.

En la 2ª calle de Nicolás Bravo, que en 1894 se llamaba callejón de Morales (2ª de Jácome), vivían a principios del siglo XX José Ma. Monroy en el número 37 y el escribano Eulalio Díaz González en el número 41.

En la 1ª calle de Galeana (entre avenida Libertad y Mina) vivía el escribano Manuel García Rendón en el número 17; German Koenige en el número 2 y Jesús Solalinde Conde número 23 (abuelo de mis queridas primas Graciela, Guadalupe y Emelia Solalinde Ozuna); y en la 2ª calle de Galeana Trinidad Naveda en el número 24; Horacio Lalanne que en los últimos años del periodo porfirista fue diputado de la legislatura Estatal vivía en el número 32 y Ruperto Varón en el número 33. La calle de Galeana correspondía a los callejones de la Reforma (antiguos callejón del cenizo) y de la Alcantarilla en 1894.

El licenciado Francisco Calderón Ríos vivió en Matamoros número 1; Alfonso Ezeta en el número 3; Melquiades Gorostieta en el número 11; el ingeniero Ignacio Pérez Guzmán en el número 15; Áureo Mañón en el número 16; Artemio Mañón en el número 18, el escribano Gabriel Rivero en el número 20 y Evaristo Ozuna y Srita. Ozuna en los números 32 y 34; todos ellos vecinos de la 1ª calle de Mariano Matamoros y, de la 2ª calle de esta misma vivían hacia 1907 José Lebrija en el número 22; Carlos Suarez en el número 29; Adela Rodríguez Alas en el número 20 y Bernardo Andonaegui en el número 35. La calle de Matamoros se llamaba en 1894 calle de Manuel Alas o Teran.

En la calle de Ignacio Allende, formada por los antiguos callejones de Lave y Villagómez (1° y 2° de Zaraperos) vivían a principios de este siglo el ingeniero Hermilo Gorostieta en el número 4; el licenciado Sebastián Vilchis en el número 6; Ángela Pliego en el número 8; el licenciado Luis Zamora en el número 12; Fernando Rosenzweig en el número 14; el physician Andrés Benavides en el número 19; el physician Antonio Vilchis Barbabosa en el número 25 y el ingeniero Anselmo Camacho en el número 34.

En la calle de Aldama (antes Navarrete o  López) vivía el physician Carlos Chaix (número 24), en varias ocasiones funcionario municipal; el licenciado Leopoldo Rebollar número 21; Mario Montesinos, número 22; el ingeniero Rafael García Moreno en el número 23; el licenciado Carlos Villada Cardoso en el número 28, hijo del gobernador José Vicente Villada fallecido en el año de 1904; el licenciado Eduardo Villada, en el número 34; el farmacéutico Enrique Trejo, en el número 45 y Demetrio Hinostrosa, en el número 46.

Mina tenía a principios del siglo seis calles comprendidas de la avenida Juárez a Villada y en ella vivían el licenciado Joaquín García Luna en la 1ª de Mina número 5; Francisco Uribe, 5ª de Mina número 26 y el licenciado Eutimio Villavicencio 6ª de Mina número 37; la 5ª y 6ª calles de Mina se llamaban respectivamente en el año de 1894 callejones de Archundia y del Pensador Mexicano (antes Elefante).

En el año de 1899 un periódico toluqueño pública que a toda prisa se está empedrando la avenida de los Constituyentes, calle que se abrió hace poco tiempo y se empieza a poblar activamente.

La avenida de los Constituyentes unifica las antiguas calles de Arteaga, Salazar, Rioseco (1ª, 2ª y 3ª del Chapitel) y Sánchez Solís, a la que daba la fachada principalmente del Instituto Literario, y se prolongaba hasta la capilla de San Bernardino en el año de 1904.

 

avenida juarez 1900 tolucaAvenida Juárez a principios del siglo XIX.

 

En el año de 1901 y a iniciativa de Silviano García, se abrió la calle de Ignacio Rayón que comunicaba con el Jardín Zaragoza la avenida de los Constituyentes dando a esta última un gran impulso, pues atravesaba toda la ciudad de norte a sur.

Hacia el año de 1907 vivían en la avenida de los Constituyentes; Darío Valdés en el número 4; el licenciado Crotte y Camacho en el número 6; Celso Rojas en el número 16; el licenciado Benigno Hernández en el número 24 y el physician Everardo Molina en el número 67.

El Portal que daba a la avenida Libertad se llamaba en los últimos años del periodo porfirista Portal de la Paz (antes Portal Morelos) y entre sus vecinos se ubicaban en esa época Pedro Sobrino en el número 10; José Estrada Montes de Oca, en el número 11; José B, Pliego, en el número 12; Manuel G. Salceda. En el número 13; Petra H. vda. de Roqueñi, en el número 16 que dese fines del siglo XIX tenía establecida en este sitio una tienda de modas; Pedro Trevilla, en el número 18 y el physician Alberto Violenté, en el número 17. El physician Violenté period dentista y entre los profesionistas dedicados a esta actividad en el año de 1899 se encontraban también los doctores Luis G. Azcárate, George A. Burrell, Isidro Izquierdo y Gustavo Méndez.

A fines del porfiriato, vivan en el Portal de la Constitución; Jesús Domínguez en el número 4; Dolores Vda. de Illianes; Gregorio Goñi y el licenciado Jacinto Barrera en los números 6,7 y 8 respectivamente; y en la misma calle enfrente del Portal vivían Eduardo Piquet, Juan Henkel, Narciso Sánchez Pliego, José Cortina y Enrique Miranda, números 2,3,5,6 y 7.

Frente a la Plaza de los Mártires y formando esquina con avenida Independencia se encontraba la calle de Porfirio Díaz; precisamente en la esquina de esta calle e Independencia se construía el Palacio Municipal que hoy en día alberga al honorable Ayuntamiento. Esta calle de Porfirio Díaz (antes de la Concordia) y posteriormente Belisario Domínguez (remembranza en la venta de todo artículo navideño de la época sobre las banquetas, un gran recuerdo) actualmente luce esplendorosamente la Plaza Fray Andrés de Castro. En el periodo porfirista se construyó en la calle en referencia el Palacio del Poder Legislativo, también desaparecido; quedando nada más la construcción de lo que fue su archivo (capilla exenta).  En esta calle se localizaban en la primera década se este siglo destacados profesionistas y comerciantes, en el número 4 vivía Demetrio Barenque, dueño de una tocinería y dedicado también a la explotación del zacatón; José Gallegos, Atilano Roldan y Pedro Díaz también habitaban en esta calle en los números 8, 9 y 12. Los licenciados Manuel Piña y Cuevas y Felipe N. Villarello, conocidos por su participación en la política de la Entidad también vivían en esta calle en los números 13 y 15 respectivamente.

En la Plaza de los Mártires se localizaba a fines del porfiriato el hacendado José Julio Barbabosa (Plaza de los Mártires número 1) que desde el año de 1899 ya se encuentran entre los vecinos de esta Plaza Isabel N. Vda. De Romero, número 5; Manuel González Monroy y Enrique Mejía en los números 7 y 11, siendo otros de sus habitantes al finalizar la década de 1900 a 1910.

Perpendicular a la Plaza de los Mártires se encontraba la calle de Progreso (precise calle de Bravo Norte) que constaba de dos calles: en la 1ª del Progreso vivía Emilio Garnier, número 1 y Germán L. Caballero, en el número 22 y en la 2ª calle de Progreso Ranulfo Campos y Alejandro Herrera, vivían en los números 31 y 34 respectivamente.

En la 3ª calle de Lerdo de Tejada (antes Tenería) se localizaba en 1900 el famoso Molino de La Unión perteneciente a los Hermanos Henkel. Este Molino que había sido establecido en 1863, tenía a principios de siglo una capacidad diaria de 500 barriles de harina y estaba adoptando en ese año un mayor rendimiento con capacidad de 20,000 cargas de trigo, lo que lo convertía en uno de los más importantes de la Entidad. Este Molino daba gran actividad a la calle de Lerdo.

A principios del siglo XX la calle de Lerdo tenía la misma nomenclatura que en la actualidad, pero period mucho más reducida y su trazo period diferente. En 1907 se encontraban entre sus habitantes la señorita Mercedes Benavides, en el número 4; Dolores Barbabosa, en el número 7; Francisca Vda, de Rojas, en el número 20; Antonio López, Antonio Reyes y Ramón Rodríguez, en los números 23,24 y 25, este último muy apreciado prefecto del Instituto Científico y Literario; Aurelio Olascoaga, Justina G Vda. de Cárdenas, Cristina Acosta y Gregorio Bernal vivían en los números 35, 48, 58 y 66.

La precise calle de Mariano Riva Palacio se llamaba Callejón del Carmen durante los primeros años de este siglo y entre sus vecinos se encontraban en esta época a Víctor Preciado, Francisco Pliego y Lugo y a Herlinda, Rafael, Manuel y Juan Barbabosa con los números 1,10 y 13 respectivamente.

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