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Tuesday, Aug 9, 2022
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Africa Vogue: la moda africana se celebra, por fin, en Londres | Planeta Futuro

Es una mañana de sábado cualquiera, pero se respira una elegancia inusual por los pasillos del Museo Victoria & Albert de Londres. Entre las gorras y pantalones cortos de los turistas acalorados, destacan mujeres con pamelas, vestidos largos, hombres con tres piezas… Sus atuendos no están fuera de lugar, van a una celebración: la primera exposición sobre moda africana ha llegado a la institución del diseño por excelencia, por primera vez en sus 170 años de historia.

“Por fin, la historia de la moda africana se cuenta desde una perspectiva diversa”, explica Christine Checinska, comisaria de Africa Vogue. “[La muestra] llega tarde, pero es más que una exposición; es un primer paso para una institución más inclusiva”, asegura, y añade que la puesta en escena se ha ido cimentando durante dos años gracias a cientos de conversaciones con gente en el continente y en la diáspora. “Hemos puesto el foco en la abundancia cultural frente al concepto reduccionista de la escasez”, cuenta. Con la muestra, el museo adquiere 70 nuevas piezas y se compromete a continuar su trabajo continuo con creativos del continente. “Si bien no podemos deshacer 100 años de categorización errónea e infravaloración de la noche a la mañana, espero que la gente vea nuestra exposición como un importante paso adelante”, declara.

La muestra llega tarde, pero es más que una exposición; es un primer paso para una institución más inclusiva

Christine Checinska, curadora de Africa Vogue

No es tarea fácil resumir el ingenio de todo un continente en una exposición, pero tampoco es su cometido. La muestra, en la que participan 45 diseñadores de más de 20 países, bebe del panafricanismo, un best que apunta a unificar a las personas de ascendencia africana y, en este caso, celebra lo que les une y reconoce lo que les diferencia. “Queremos mostrar un atisbo del glamur y la política de una escena de la moda que es tan diversa y variada como el propio continente”, explica Checinska.

La primera parte de la colección trata sobre cómo los textiles forjan identidades, y se enmarca en el renacimiento cultural que surgió en el continente a finales de 1950 y 1960 con las independencias. Vemos al primer ministro de Ghana, Kwame Nkrumah, vistiendo una tela kente mientras anuncia la independencia de su país del dominio británico en 1957, y a Nelson Mandela ataviado con su camisa icónica Madiba, que le acercaba a la gente.

La muestra ‘Africa Vogue’, en el Museo Victoria and Albert de Londres.Davide Ghilotti

También se enseñan otras historias del periodo de descolonización, quizás menos conocidas, como la de la primera diseñadora moderna de Nigeria, Shade-Thomas-Fahm, que tras estudiar en Londres fue pionera en abrir una boutique en Lagos para mujeres trabajadoras y cosmopolitas. Les hizo más fácil su día a día, por ejemplo, añadiendo cremalleras al fular iro, que se ata a la cintura. Sus obras se exponen junto con las de la primera generación de diseñadores africanos como Chris Seydou, uno de los primeros en subir el bogolan (una tela de algodón tintada con un barro especial) a una pasarela, del ghanés Kofi Ansah, o del nigeriano Alphadi, que además fue el impulsor del Competition Internacional de Moda Africana.

La segunda parte presenta una ecléctica escena precise. “Los creativos africanos –desde diseñadores hasta estilistas o fotógrafos de la industria– van por delante en lo que respecta a la moda contemporánea de vanguardia international”, cuenta Checinska. Un ejemplo es la marca nigeriana Orange Tradition y sus prendas andróginas. Su fundador, Adebayo Okelawal, da la bienvenida a este espacio para acabar con los “estereotipos impuestos” que está decidido a derrumbar. “Crecí con una pasión por confrontar las normas sociales y he usado la moda como plataforma para combatir la hipermasculinidad […] Creemos que la ropa debe ser fluida para que cualquiera pueda usarla”, cuenta por correo electrónico. El trabajo del estilista y fotógrafo Gouled Ahmed desde Etiopía también desafía la falta de matices, en este caso en las representaciones de los musulmanes negros no binarios. Sus autorretratos mezclan prendas texturizadas del Cuerno de África con materiales cotidianos que juegan con las nociones de identidad.

Diseños de Imane Ayissi.
Diseños de Imane Ayissi.(c)Victoria and Albert Museum, L

Otra de las secciones de la muestra, Afrotopia, presenta un look de la colección Alchemy, de Thebe Magugu, creada junto a Noentla Khumalo, estilista y curandera, que se centra en la espiritualidad africana y la relación que tenemos con nuestros antepasados. A su lado sobresale el modelo de la senegalesa Selly Raby Kane, inspirado en el afrofuturismo. Los creativos del continente, subraya la exposición, están ampliando los límites y entablando conversaciones sobre cultura, raza, género y sexualidad. En última instancia, desafían las presunciones sobre quiénes son y quiénes pueden ser. “La moda africana ha sido ignorada durante demasiado tiempo o simplemente encasillada y estereotipada, pero está por encima de cualquier definición y cada creativo puede elegir su propio camino”, indica la diseñadora camerunesa Imani Ayissi.

‘Moda lenta’ como punto de partida

La muestra no dedica un espacio a la sostenibilidad en sí porque, como recalca Checinska, es el “punto de partida” de los creadores, su segunda naturaleza. “África no tiene lecciones que aprender sobre gradual trend (moda lenta)”, afirma la diseñadora maliense Awa Meite, quien aboga por una industria textil robusta, como motor de progreso que además pueda dar ejemplo de producción sostenible. Pone el ejemplo de su país, que es uno de los principales exportadores de algodón del continente, pero solo procesa el 5% del whole. “Este sector genera millones de puestos de trabajo a nivel native, pero las condiciones de vida de los trabajadores del sector siguen siendo precarias. Nuestra lucha es transformar la industria del algodón localmente para crear valor añadido actual”.

La reinvención de los textiles, la introducción de nuevos patrones, fibras y tintes sin dejar de lado la herencia cultural también está presente. La marca NKWO explora formas de usar materiales de desecho en sus piezas a través de la técnica moderna de tejido de tiras llamada dakala. Esta tela reciclada tejida a mano se pela y luego se vuelve a coser, lo que le da la apariencia de los tejidos tradicionales.

A veces basta con la belleza pure de un mineral como la sal para lograr joyas preciosas, como el collar Sal de la tierra, de la keniana Ami Doshi. Otras basta con dar un giro a una pieza, abriendo un diálogo entre culturas. Transformar una babucha en una zapatilla deportiva o un burka en una gabardina, como ha hecho la firma marroquí Maison ARTC en especial para el museo. Creatividad desmedida. “La vasta imaginación de los africanos es una fuente inagotable de inspiración”, asegura Meite. “Para nosotros, desde siempre, la moda es mucho más que moda”.

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