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Saturday, Jul 2, 2022
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Lifestyle

Emilia Castillo disfruta el vóleibol como un estilo de vida

Se apasiona al hablar del deporte, pero sobre todo del vóleibol. Con 22 años, Emilia Castillo estudia Diseño Gráfico en el Duoc UC, cumpliendo con la misma doble función de cientos o miles de estudiantes: se sacrifica a nivel académico y también hace lo propio dentro de la cancha.

“De vez en cuando hay días malos y el vóleibol me sube el ánimo. Me enamoré de este deporte. Pasé por muchos, pero este sin duda es el mío”, cuenta. Y fue así, ya que pasó por el remo y hándbol, entre otras disciplinas. “Mi primo es remero, estuve como dos meses en el Membership Miramar. Es intenso, trabajas todo el cuerpo. Hice karate también, pero después me invadió la flojera. Period chica. Estando en la básica descubrí el voleibol y me encantó porque no es un deporte de contacto y eso ya lo hace diferente al resto, ya que por lo basic en otras disciplinas hay muchos choque. En todo caso, a la vez, si o si debes saber trabajar en equipo. En el vóleibol no existen las individualidades. Igual, aunque a veces desde afuera se vea fácil, no lo es. Cuesta aprenderlo. Después de cuatro años logré dominar bien ciertas tácticas y aún hay cosas que me cuestan”, repasa.

En ese mismo ítem, Emilia añade que “a los 16 años me llegaba un pelotazo y terminaba con esguinces o moretones. A cada persona que puedo le recomiendo que haga deporte, son puertas nuevas, viajes, amistades y capacidades de tu cuerpo. En mi caso me di cuenta que period buena para el vóleibol porque tengo unos reflejos buenísimos. Hay que vivir el deporte para darse cuenta que realmente importa más que un carrete. Si me dan a elegir, mil veces prefiero ir a entrenar que a una fiesta, lo paso mejor”.

Emilia peleó para formar un taller en el colegio que se armó justo cuando egresó de cuarto medio. Hoy, compite por el Membership CAV de Talcahuano y es la capitana de vóleibol del Duoc UC, un equipo diferente y con otras aspiraciones . “No es una selección en sí, sino que es un taller. Va gente a aprender y no tenemos mucho equipo, somos como tres quienes sabemos jugar. No somos competitivos, sino que recreativos. Ser capitana es una responsabilidad muy bonita, porque a veces al equipo se le bajan los ánimos, hay que estar aconsejando y todo. Es un rol importante y difícil porque me debo controlar a mi misma igual. Pero, por suerte, soy una persona súper alegre que se mantiene en constante movimiento para botar la hiperactividad”.

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