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Friday, Jul 1, 2022
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Lifestyle

limitar la exposición y tomar conciencia

Ha pasado cerca de un siglo desde que Coco Chanel regresó morena de sus vacaciones en la Riviera Francesa, convirtiendo el bronceado en una moda entre las clases altas. Desde entonces, y a lo largo de los años, la percepción del bronceado como sinónimo de salud y bienestar ha calado en la sociedad, aumentando la tendencia a la exposición al sol y, con ella, el incremento de casos de cáncer de piel. Actualmente, según los datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el de piel es el cáncer más frecuente en el mundo, llegando a diagnosticarse cada año en torno al millón de casos de cáncer de piel no melanoma, responsable de unas 65.000 muertes al año. “En la última década, los casos de melanoma, el cáncer de piel con peor pronóstico, han aumentado casi un 50% y se sitúan en 287.723 diagnósticos anuales en todo el planeta”, alertan. En España, más de 300 pacientes son diagnosticados de melanoma cutáneo cada mes, y la incidencia se ha duplicado también en las últimas décadas. Desde el Canal Salut de la Generalitat de Catalunya, el Instituto Catalán de Oncología cifra en 722 los nuevos casos que se diagnostican al año (426 en mujeres y 346 en hombres), que representan el 2,7% de todos los tumores en las mujeres y el 1,5% en los hombres, y aclaran que “el melanoma es el cáncer de piel más agresivo y, aunque es una enfermedad poco frecuente, tiene una elevada morbilidad y mortalidad”.

El riesgo de aparición de melanoma es 20 veces mayor en personas de raza blanca que en las de raza negra

Prevalencia en España

Más de 300 pacientes son diagnosticados de melanoma cutáneo en España cada mes, y la incidencia se ha duplicado en las últimas décadas

Pero el sol de por sí no es perjudicial. De hecho, es una fuente de salud y bienestar que se relaciona con la síntesis de vitamina D –necesaria para fijar el calcio y prevenir el raquitismo– o el tratamiento de algunas enfermedades de la piel como la psoriasis o el acné, además de beneficiar al estado de ánimo y participar en procesos fisiológicos esenciales. El problema es el modo en que nos relacionamos con él. Los expertos coinciden en que la exposición excesiva a las radiaciones solares es el principal issue de riesgo del cáncer de piel, lo que lo convierte, a su vez, en uno de los más fáciles de prevenir. Para lograrlo inciden, por un lado, en la importancia de cambiar los hábitos de comportamiento en relación al sol y reducir al máximo la exposición dañina a los rayos UV teniendo en cuenta no solo la exposición fortuita o recreativa, sino también la que se debe a factores laborales. Por otro lado, insisten en la necesidad de poner en práctica medidas de prevención secundarias, es decir, aquellas que permiten identificar la enfermedad en sus fases más tempranas para mejorar su pronóstico y tratamiento. Para ello, recomiendan incluir en nuestra rutina la autoexploración de la piel una vez al mes, acudir de forma periódica a la consulta del dermatólogo y ser consciente de los factores de riesgo personales. En este sentido, la AECC recuerda que, más allá de la exposición excesiva al sol, deben tenerse en cuenta también la exposición a otras fuentes artificiales de radiación UV, como las lámparas bronceadoras. También el fototipo de piel o los hábitos de vida (como trabajos que conllevan una mayor exposición o vivir en latitudes más altas, donde las radiaciones son más agresivas) pueden contribuir a un mayor riesgo de padecer un cáncer de piel. En cuanto a la edad y el sexo, la AECC informa que “el cáncer de piel suele ser más frecuente en common a medida que se cumplen años. Y los carcinomas se dan principalmente a edades más avanzadas, por la exposición crónica a las radiaciones solares”. También la exposición previa a las radiaciones ionizantes (como las de pacientes que han recibido tratamientos de radioterapia), las enfermedades que causan inmunodepresión crónica (como el SIDA) o los antecedentes personales y familiares pueden aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer de piel. En relación a este tema, aclaran que “aproximadamente menos del 10% de todas las personas con melanoma tienen antecedentes en la familia” y, más allá de la existencia de alguna enfermedad previa, “cualquier persona que haya padecido un cáncer de piel corre un mayor riesgo de desarrollar otro, normalmente porque las células de la piel presentan daños solares irreversibles. Asimismo, el melanoma es más frecuente en las personas que ya han tenido un melanoma en el pasado”.

Se ha demostrado que la exposición excesiva al sol es el mayor issue de riesgo del cáncer de piel

Escanea tu piel cada mes

Con el objetivo de impulsar la prevención del cáncer de piel, cada año la campaña Euromelanoma fomenta la concienciación y la promoción de hábitos saludables ante el sol. Este proyecto europeo, que nació en 1999 en Bélgica y al que se han sumado desde entonces 50 países en todo el mundo, impulsa también la formación e información en el reconocimiento de lesiones cutáneas sospechosas para que se consulten a tiempo y se pueda realizar un diagnóstico cada vez más precoz, clave para un buen pronóstico de la enfermedad. En 2022, la nueva edición europea de la campaña Euromelanoma se presentó en mayo bajo el lema “No es el tiempo, son los km UV recorridos”, un mensaje con el que se quiere incidir en el hecho de que son los antecedentes personales y el estilo de vida los que más afectan al riesgo de padecer cáncer de piel. “No es cuestión de edad, sino de la cantidad de exposición a los rayos ultravioleta que experimenta cada persona a lo largo de su vida”, apuntan. En España, la Fundación Piel Sana, una organización sin ánimo de lucro impulsada por la AEDV, se ha sumado a la campaña Euromelanoma con el lema “Escanea tu piel”, acompañado del mensaje “nuestra piel es como un código que contiene información sobre nuestra salud”. De este modo, se quiere animar a la población a realizarse una sencilla autoexploración mensual como medida de detección precoz del cáncer de piel. Para realizar este “escaneo”, la Fundación recomienda:

  • Fijarse en la cara, incluyendo la nariz y la boca, así como detrás de las orejas.
  • Observar el cuero cabelludo con la ayuda de un peine o un secador de pelo para separar el cabello. Si no se tiene mucha cantidad, se recomienda revisar toda la cabeza de forma exhaustiva.
  • Revisar los brazos, empezando por las axilas, y bajar por los codos hasta las manos, las palmas, el dorso y también entre los dedos.
  • A continuación, fijarse en el cuello, el pecho y la parte superior del cuerpo.
  • En el caso de las mujeres, repasar entre las mamas y por debajo de las mismas.
  • Emplear un pequeño espejo para examinar la nuca y la espalda.
  • Revisar los glúteos y la parte posterior de las piernas y terminar examinando las plantas de los pies y los espacios entre los dedos.

Acumulativo y progresivo

Los efectos de las radiaciones ultravioleta en la piel son acumulativos y progresivos: la suma de horas de exposición photo voltaic a lo largo de la vida aumenta la predisposición a padecer cáncer de piel

Acumulativo y progresivo

Además, la Fundación recomienda revisar el aspecto y la evolución de posibles lunares o manchas en la piel, teniendo en cuenta el ABCDE del melanoma: asimetría, bordes (borrosos o irregulares), colour (más de uno o con cambios), diámetro (superior a 6 mm) y evolución (cambio de tamaño, forma o comportamiento). Si se detectan dos o más de estos signos, se recomienda acudir al médico inmediatamente:

  • Revisar si el lunar cambia de tamaño,colour o forma.
  • Determinar si su aspecto es diferente al del resto. Todos los lunares deberían ser parecidos, con la misma forma y los mismos colores. Si uno de ellos no lo es, la lesión podría ser sospechosa. Es lo que se conoce como el signo del ‘patito feo’.
  • Analizar si muestra una forma asimétrica o tiene bordes desiguales.
  • Comprobar si se muestra rugoso o escamoso (a veces, puede sentirse una lesión al tacto antes de que pueda verse).
  • Inspeccionarlo para comprobar si tiene varios colores.
  • Estar atento a si pica, sangra o exuda.
  • Verificar si parece una zona nacarada.
  • Revisar si recuerda a una herida, pero no cicatriza.

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) recuerdan que “es muy importante el diagnóstico precoz del cáncer de piel, ya que es un órgano que podemos ver y, por tanto, identificar los cambios o alteraciones que se presenten de forma fácil y sin necesidad de pruebas complejas o agresivas. Además, si se detecta de forma temprana un cáncer de piel (melanoma o carcinoma), cuando aún no se ha extendido o invadido en profundidad, se podrá realizar un tratamiento más eficaz y menos agresivo”. Por ello, desde la Asociación se recomienda acudir de forma periódica al dermatólogo además de realizarse autoexploraciones.

Hábitos y precauciones

La influencia de la edad y el sexo

El cáncer de piel es más común en los mayores de 50 años o entre quienes han sufrido una elevada exposición photo voltaic

Más allá de la autoexploración, nuestro comportamiento es important para prevenir las lesiones cutáneas causadas por el sol. Desde el Canal Salut, recuerdan las medidas de protección photo voltaic para disfrutar del sol de manera saludable, que pasan por exponerse a él de forma gradual, evitando la exposición prolongada y en las horas de máxima intensidad, entre las 12 y las 16 horas; así como el uso de sobreros de ala ancha para proteger el cuello y las orejas, gafas de sol y ropa adecuada. En cuanto al protector photo voltaic, se recomienda usar uno que incluya un filtro que proteja de las radiaciones A y B con un índice superior a 20, y aplicarlo sobre la piel seca, en cantidad suficiente y unos veinte minutos antes de la exposición, renovando la aplicación periódicamente y, especialmente, después de bañarse o sudar. Además, se recomienda beber agua para evitar la deshidratación, evitar tomar el sol si se toma medicación fotosensible y extremar las precauciones en lactantes y niños, así como en personas de piel muy blanca.

Quién puede padecer cáncer de piel

La Campaña Euromelanoma recuerda los principales factores de riesgo para padecer un cáncer de piel:
• Tener piel clara propensa a quemaduras.
• Haber sufrido quemaduras en la infancia.
• Haber pasado mucho tiempo al sol (por trabajo o por placer).
• Exposiciones solares periódicas (por ejemplo, en días festivos). 
• Acudir a las cabinas de bronceado.
• Tener más de 50 lunares.
• Un historial acquainted de cáncer de piel.
• Tener más de 50 años.
• Haberse sometido a un trasplante de órgano.

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