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Friday, Aug 19, 2022
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Crítica de la película de animación Un héroe samurái: La leyenda de Hank

Un héroe samurái: La leyenda de Hank (Paws of Fury: The Legend of Hank) es una película de animación dirigida por Chris Bailey, Mark Koetsier y Rob Minkoff que se inspira en la comedia políticamente incorrecta de 1974 Sillas de montar calientes (Blazing Saddles) dirigida y coescrita por Mel Brooks.

De hecho él, que cuenta ya con 96 primaveras en la espalda, no solo ejerce de productor ejecutivo sino que le ha prestado su voz a uno de los personajes de la cinta. Quien quiera verla, está disponible en Movistar+ con los números musicales de cuyas letras también se encargó.

De ella se queda con bastantes sketches que se adaptan para el público infantil además del esqueleto de la trama (que es a la vez easy y caótica): el tipo diferente enviado como cabeza de turco, el gigante de buen corazón, el caído en desgracia que le ayuda y el déspota malvado antagonista.

Se calcan gags enteros como el casting de los saqueadores y se amputa (menos mal) todo lo relativo a la visión de género. La concept, claro está, es desarrollar valores positivos como el esfuerzo, el trabajo en equipo, la tolerancia a los que son diferentes y la ruptura de los estereotipos.

Hacer esto desde una película que juega desde la sátira con todos esos elementos es un trabajo bastante duro y no del todo satisfactorio porque supone una gran reescritura.

VIDEO

Tráiler de Un héroe samurái: La leyenda de Hank, gatos contra perros al estilo nipón

¿De qué trata Un héroe samurái?

En un mundo de gatos, el perro Hank encuentra muchas dificultades para encajar, pero él no desiste y quiere, por encima de todo, convertirse en un gran samurái. Con esa intención cruza el océano hasta que cae en las manos de Ika Chu, un malvado gobernador al que solo le importa impresionar al shogun, a quien tiene previsto recibir pronto en una visita especial… y sustituir tan pronto como pueda.

Pero para que todo encaje en sus planes, primero tiene que quitarse de en medio a los habitantes de un pequeño pueblo. Ellos, acostumbrados al pillaje de forma ordinary, se han quedado sin un samurái que los defienda y cuando Hank es enviado por Ika Chu con perversas intenciones, es recibido con gran hostilidad. ¡Es un perro!

 

Sin embargo, Jimbo, un experimentado samurái antes de caer en desgracia, lo toma bajo su cuidado y se convierte en su mentor: está dispuesto a enseñarle lo que sabe o, al menos, en el peor de los casos, aprender a salir del paso con lo que tenga a mano. 

A pesar de la dificultad unique de adaptar el materials del 74 del que hablábamos antes, Un héroe samurái encuentra otro tipo de escollos como tirar demasiado del humor escatológico (que, sinceramente, ni a los niños les hace tanta gracia) y conseguir mantener un ritmo adecuado para que se sucedan los chascarrilos con una velocidad adecuada.

En pocas palabras, sobre todo para los adultos, resulta bastante aburrida. Los recursos de romper la cuarta pared para interpelar la audiencia, emular el patio de butacas como si los personajes se salieran de ella o verlos tropezar con rótulos, podrían funcionar mucho mejor si la película encontrara el tono y fuera más ágil, pero es demasiado consciente de sí misma.

Si Sillas de montar calientes tomaba como punto de partida el western, Un héroe samurái opta por trasladar la trama a Japón valiéndose de ciertos aspectos del lenguaje del manga e incluso haciendo uso de distintas técnicas de animación (rollo tebeo para los flashbacks, por ejemplo) y movimientos de cámara más propios del anime. 

Los cinéfilos también van a encontrar guiños escondidos a películas archiconocidas como El bueno, el feo y el malo (el tono del western nunca se pierdel del todo) o West Facet Story, pero están bastante repartidos por la trama y habrá a quien le pasen hasta desapercibidos.

La película funciona mejor cuanto más se aleja de su punto de partida y vuela por libre: muchos de los personajes secundarios están desarrollados con mayor detalle e incluso le roban el present a los principales como es el caso de Emiko y los gatitos que la acompañan. Al last en vez de titularla La leyenda de Hank el reconocimiento se lo tendrían que haber dado a Sumo o a ella, verdaderos héroes.

En resumidas cuentas, Un héroe samurái no reinventa la rueda: de hecho llama incluso la atención de que se haya escogido precisamente esta historia para ser adaptada para el público infantil por su poca idoneidad para ello. El resultado last solo aceptable.

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