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Saturday, Oct 1, 2022
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Cultura cambiante / columna – Música y Libros – Cultura

Con el cambio de gobierno surgen muchas expectativas e inquietudes respecto a las nuevas políticas culturales que se van a implementar durante esta administración.

La ministra Patricia Ariza ha mencionado en sus declaraciones que habrá un énfasis en la cultura standard, un terreno tan largo y tan ancho que es difícil adivinar hacia dónde se dirige dada la multiplicidad de las manifestaciones populares.

En sus declaraciones ha hablado de luchar por eliminar la desigualdad cultural de las regiones apartadas y ha insistido en la necesidad de imponer la cultura de la paz por encima de las ansias de violencia que tanto daño han hecho en Colombia. Son afirmaciones con mucha lógica que merecen nuestro apoyo, pero mucho de esto no será posible si no se superan las limitaciones presupuestales que siempre ha padecido el sector.

(Tal vez quiera leer: Un sapo toma aguardiente a las 5:30 p. m. en Cartagena)

Ese es uno de los grandes cambios que Petro puede poner en marcha para una verdadera transformación del país, mejorar los recursos para la cultura e invertir en las herramientas de convivencia que las artes le brindan a la ciudadanía.

Un primer paso sería reversar las absurdas asignaciones presupuestales de la economía naranja, que se usaron para beneficiar sectores tan ajenos a las artes como el de la moda, una actividad que debe volver a la esfera del Ministerio de Industria.

Otro desacierto del anterior gobierno fue el de priorizar lo tecnológico por encima de lo humano, un error que viene de atrás con la masificación de los espectáculos. Ahora son mas importantes las luces robóticas, el sonido sobreamplificado, las costosísimas carpas y los cañones de confeti que los grupos que se suben a la tarima.

Mucha de la inversión naranja se ha destinado para estimular las ventas de licor en esos espectáculos que contratan bandas con poca innovación, solo son buenas para la rumba.

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Ojalá no se politice la cultura, porque esa tendencia destruye más de lo que construye. Solo basta recordar el veto del gobierno Duque a autores “no neutros”. Preferían esconder a los autores buenos para mostrar internacionalmente a otros escritores que no lo criticaban.

Al ministerio vuelve una persona del gremio artístico que conoce el quehacer cultural, quizás este aspecto le devuelva algo de dignidad al verdadero artista que crea valor y no al oportunista que solo sabe hacer negocio con el arte.

Óscar Acevedo, músico y crítico musical. Correo: acevemus@yahoo.com

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