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Sunday, Jan 16, 2022
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Music

La violencia que se esconde detrás de la música

¿Alguna vez se preguntaron qué consumimos? Seguramente sí. Por suerte es una pregunta que viene siendo recurring. Hay tantas cosas por las que nos tenemos que preguntar que es más tentador dejarse llevar y transcurrir. Pero a ciegas o no, nos alimentamos de cosas que no sabemos qué son, nos vestimos con telas cuya historia no conocemos, miramos programas sin observar qué valores comparten y escuchamos música y la repetimos fascinados, con letras que colaboran con la adicción en una forma muy inocente.

Vamos a dar ejemplos concretos. Les comparto letras de canciones que busqué casi azarosamente. El casi es porque elegí que sean conocidas, hay cientos… Son canciones que me gustan, canto, que si invitan a bailar me encanta hacerlo, pero tengo mucha contradicción al momento de alimentarme de su mensaje.

“Y a veces creo que soy feliz como soy, mi fuerza eres tú y no hay nadie que me entregue más amor más calor y más luz. Mi fuerza eres tú, ya no hay nadie más; y a veces creo que soy feliz. Mi fuerza eres tú, y a tu lado solo quiero estar, deja que te muestre que soy tuyo y que no tengo tu amor; aparta mis dudas, contigo solo quiero vivir, contigo mi amor…”.

Ya sé que le voy a sacar magia con lo que voy a decir, pero… hoy juego a la bruja mala. ¿Dónde estaría la luz y la fuerza propia de esa persona que necesita que alguien venga a prenderle el farol interno? Mi compasión a la persona a la que fue dirigida la canción. Alguien debería avisarle que está armando un vínculo de dependencia que le sacará libertad. Si solo quiere vivir con esa persona… me daría miedito. Me suena a quedar encerrado sin poder hacer nada. Amigos, trabajo, familia bajo la expresión romántica de “te quiero solo para mí”.

Acá va otro ejemplo: “Tú no te imaginas lo que siento por ti, como me haces falta cuando estas lejos de mí, si tu me dejaras no sabría qué hacer, cambiaría mi vida, me podría enloquecer. Pido a Dios que ese momento nunca llegue y que proteja nuestro amor, Como tú no existen dos… Hasta el fin del mundo te iría a buscar, de ti nada me puede separar, cruzaría los siete mares hasta llegar a ti… Hasta el fin del mundo te seguiré, donde sea que estés yo te encontrare, nada en mi es más importante que vivir junto a ti…”.

Esta persona deja a un lado su vida, la congela con una ilusión, no puede hacer el duelo de una relación que no prosperó.

Otra. “Probablemente ya de mí te has olvidado, y mientras tanto yo te seguiré esperando… No me he querido ir para ver si algún día que tú quieras volver me encuentres todavía. Por eso aún estoy en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente; para que tú al volver, no encuentres nada extraño; y sea como ayer y nunca más dejarnos…”.

Como broche, esta canción que cantamos sin pensar… Los invito a que la lean sin cantarla y vean cómo les suena.

“Dígame usted si ha hecho algo travieso alguna vez… Una aventura es más divertida si huele a peligro. Si te invito a una copa y me acerco a tu boca Si te robo un besito, a ver, ¿te enojas conmigo? ¿Qué dirías si esta noche te seduzco en mi coche? Que se empañen los vidrios y la regla es que goces; si te falto el respeto y luego culpo al alcohol, si levanto tu falda, ¿me darías el derecho a medir tu sensatez? Poner en juego tu cuerpo… Si te parece prudente esta propuesta indecente. A ver, a ver… Permíteme apreciar tu desnudez. Relájate, que este Martini calmará tu timidez. Y una aventura es más divertida si huele a peligro…”.

Comienza con una invitación a la aventura, y luego, llega la propuesta de “invitarte una copa” con la clara intención de manipular sus acciones. “Te robo un besito” “¿Te enojas conmigo?” Si señor, eso se llama abuso. Si quiere me lo pide y, en todo caso, luego veo si quiero dárselo.

“Si te falto el respeto y luego culpo al alcohol”. Manipulación absoluta. ¡Faltar el respeto no! Todo debe ser acordado entre ambos y hacerse cargo de las acciones. “¿Me darías el derecho a medir tu sensatez?”. Perdón, pero me sale una respuesta muy adolescente y asertiva… ¿Quién sos para medir mi sensatez? ¿Un psiquiatra?

“Poner en juego tu cuerpo”. ¿Poner en juego el cuerpo de quién? Se supone que una relación de dos debería ser amorosa o expresiva… Tal vez suene bruja solterona amargada, pero cuando hablamos de violencia de género, adicciones, relaciones tóxicas, etcétera; es menester poner en evidencia lo más seen, que en normal invisibilizamos.

Aquello que consumimos sin pensar. Todo esto lo digo sabiendo que bailo con muchas ganas temas a los que preferiría hacerles una denuncia. Tomar conciencia ya es un montón. Ojalá sea útil.


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