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Friday, Aug 19, 2022
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Paulina Rubio

Santiago Cruz y su cruzada contra los amores tóxicos de las viejas baladas – Música y Libros – Cultura

Buena parte de las baladas y las canciones de pop y rock de finales del siglo pasado giraban alrededor de amores posesivos y desamores vengativos. Ese mundo, entre tóxico y de un romanticismo deadly, se quedó en la mente de Santiago Cruz a la hora de hacer sus composiciones, y desde siempre prefiere escribir letras que propongan “otro tipo de diálogo en las relaciones”.

Y tiene sentido. Y público. Su canción Desde lejos cumple ya 10 años rodando. Period una despedida en la que a la persona que dejaba de ser su pareja le deseaba que ojalá alguien viera su luz y le diera más felicidad. Su nueva interpretación, Porque yo te quise, habla sobre un reencuentro, no para retomar la relación, sino para ofrecer amistad y apoyo en honor al amor que hubo antes. “Yo siempre quise que te fuera bien”, cube.

La canción, trabajo conjunto entre Cruz, el productor Juan Pablo Vega y Juan Pablo Villamil, de Morat, es el sencillo que abre las puertas del noveno álbum de Cruz. “Sigo creyendo que debe haber un marco narrativo en lo que uno va a sacar. El caos no me convence”, cube de su fe en los álbumes como marco de cada etapa de un artista.

¿Qué mensajes envía en el álbum que sacará este año?

La columna vertebral está en el recuerdo, en la memoria. La pandemia llevo a hacer una evaluación de los hecho. Puntualmente, la canción Porque yo te quise, se enmarca dentro de los diez años de la salida de Desde lejos. Es la celebración de los diez años, se hace una segunda parte de esta historia. ¿Qué están viviendo esos personajes en el 2022?

(No deje de leer: ¿Qué les gusta leer a los bogotanos?).

¿Es común que las canciones digan ‘Siempre quise que te fuera bien’?

Desde hace tiempo vengo empeñado en que cambiemos la manera de narrar las relaciones sentimentales en la música latina. Alejarnos del melodrama, de la victimización, de la toxicidad de las relaciones personales. Nos quejamos del reguetón, de la misoginia y la cosificación femenina, pero no nos damos o no queremos darnos cuenta de que en las baladas, el pop y el rock o incluso la salsa, hemos oído muchos mensajes tóxicos acerca de las relaciones entre personas.

Por ejemplo…

Decir ‘mía’ es hablar de una posesión que hoy me parece tremendamente agresiva

Canciones que dicen que sin el otro esta vida no tiene sentido, que el aire no se respira igual, o que “si no estás conmigo, ojalá te vaya deadly”. Es hora de cambiar esas narrativas en nuestra música, para responder a nuevas realidades y  maneras de relacionarnos. Hay cosas que eran comunes antes y ahora parecen nefastas. Ya no corresponden a nuestra realidad.Estamos en la tercera década del siglo XXI, somos capaces de ser un poco más conscientes de la manera en la que nos comunicamos y, sobre todo, a través de la música. Soy un fiel creyente del poder de la palabra y del de la canción, incluso de un trino. Uno cube: ‘Es solo una canción y no es grave’. Pero todo contribuye al diálogo. 

En los conciertos lo digo: Aquí nadie es dueño de nadie. Y hago un recorrido histórico de las canciones que usan ese posesivo de “mía”, que además generalmente lo cube un hombre sobre una mujer. Y lo hace, además, como un halago, como una cosa linda. Armando Manzanero tiene un bolero bellísimo, pero Mía respondía a otra realidad. Mi mamá, en su cédula tenía un de, de propiedad de una familia. Y hay una salsa de Eddie Santiago que habla de lo mismo. Decir: “mía” es hablar de una posesión que hoy me parece tremendamente agresiva, porque generalmente significa dominar a una mujer, aunque Paulina Rubio diga que “este hombre es mío, a medias, pero mío”. Y digo porque nos resignamos a este tipo de barbaridades en las relaciones. Entonces, yo no puedo decir que tú eres mía, pero sí me puedo ofrecer a ti. Es distinto apropiarse a ofrecerse. Esas diferencias en el lenguaje son poderosas y ayudan a construir un diálogo distinto.

¿Cómo reacciona la gente ante sus letras, en comparación?

Hace unos diez años saqué No te necesito. Replanteaba la óptica desde la necesidad de una relación. “No es que yo te necesite, es que te quiero junto a mí”. Porque la necesidad nos lleva a la resignación, que nos obliga a quedarnos con lo poco que nos den. Hay una óptica de amor propio que hay que revisar bien. Una mujer me decía: “A mí no me gusta esa canción como sencillo, porque yo sí quiero que me necesiten”. Pero, siempre he querido contribuir a otro tipo de diálogo desde mis composiciones.

(También puede leer: Mátalas y otras canciones incómodas para las mujeres).

¿Pueden ser letras menos comerciales?

Supongo que sí. Pero también he encontrado que mucha gente se conecta con lo que hago por esa óptica distinta. Me parece que es un camino que vale la pena, así no sea el más comercial. Pero me ilusiona saber que en algún punto alguien diga: Este man ya venía hablando de esto, con una forma distinta de relacionarnos.

Esta canción es la memoria de hace diez años, ¿por qué?

Lo que me lleva a hacer memoria es simplemente el aniversario de la canción Desde lejos, emblemática en mi carrera. Que si no la canto, la gente fácilmente me pide devolver la plata de las entradas. Sé que tendré que cantarla toda la vida. Otra cosa es que en estos diez años he formado un hogar, tuve a mis hijos, he vivido la paternidad, he visto nacer, crecer y florecer a un ser humano y he tratado de guiarlo de la mejor manera posible.

¿Qué planes vienen ahora para Santiago Cruz?

Faltan muchas cosas. Estamos armando una gira por Estados Unidos y México, y otra robusta por Colombia como hace algunos años. Quiero visitar unas 17 ciudades del país y regresar a Venezuela. Ahora que se abre la posibilidad, no puedo olvidar que Venezuela fue el primer país, después de Colombia, que le abrió el corazón a mi musa. Cuando salgo del país, me encuentro que gran parte del público que viene a verme es venezolano. Los retos son muchos. Quiero seguir disfrutando esto, me gusta lo que pasa con este disco. Ha sido como volver a enamorarme de la artesanía de hacer canciones.

(Puede leer: Las confesiones de Santiago Cruz: drogas, ‘tuits’ y redención).

Del álbum pasado al que viene

En pandemia, Santiago Cruz presentó el álbum Dale, en el que su voz se arropaba más de artificios tecnológicos. Ahora, Cruz, vuelve a su sonido de antes.

“Dale me dio la oportunidad de trabajar con distintos productores colombianos, ingenieros de mezcla y masterización -explica-. Eso me dio la posibilidad de visitar lugares estéticos que no me había atrevido, con programaciones, bits y más. Me ayudó a sobrepasar mentalmente la pandemia. Pero con el nuevo disco, Juan Pablo Vega me hizo una reflexión. Me dijo: ‘Cuando pienso en usted, pienso en una banda, con músicos tocando, no en programaciones ni bits, ni capas ni atmósferas sonoras y sintetizadores, sino en la energía de buenos músicos tocando y quisiera que el álbum fuera así. Eso me gustó, me gustaba la thought de regresar a eso que hice antes, porque después del aislamiento en el que tuvimos que hacer todo por separado, cada uno desde la casa, volvió la posibilidad de juntarse. Eso ameritaba volver a ese sonido”.

Recuerde otros álbumes de Santiago Cruz en video:

LILIANA MARTÍNEZ POLO
REDACCIÓN DE CULTURA
@Lilangmartin

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