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Tuesday, Aug 16, 2022
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Paulina Rubio

Triatlón de diversión amplificada | Huelva24

 

 

Quien piense que sólo hay que estar preparado físicamente para hacer deporte o realizar determinados trabajos deja de lado que disfrutar del ocio y la cultura también tiene una exigencia y desgaste. Otra cosa es que se haga encantados de la vida y dejándose llevar, algo que de otra forma sería casi imposible. Litros de ponche necesitaron en la noche del lunes más de uno para hidratarse tras no parar de cantar, saltar, bailar y reír en un auténtico triatlón de diversión en la cuarta noche de Colombinas, las más multitudinaria. La explanada de [Img #305441]los conciertos se cubrió con una manta de cabezas y cuerpos en movimiento al ritmo de Fangoria, Nancys Rubias y Ladilla Rusa, que amplificaron el ánimo colectivo de querer pasárselo bien a base de canciones muy cantables y bailables, puro espectáculo y humor. Y para quien quisiera más, estaba La Moni de Huelva derrochando arte en la caseta municipal.

 

El plato fuerte de la noche lo protagonizó Fangoria, que recogió el testigo de Nancys Rubias. De principio a fin los presentes palpitaron al unísono, se dejaron la garganta en cada letra, los gemelos dando botes y los brazos haciendo aterrizar aviones. Alaska y Nacho Canut, junto a sus músicos y un cuerpo de baile súper articulable en cuidadas coreografías llevan décadas haciendo bailar a generaciones y la fórmula está más que refutada. 

 

Con seguridad y garra, con la voz perfecta, Alaska lideró una magnífica sesión de ‘divertechno’, donde la música electrónica está al servicio de melodiosos estribillos y muy enfocada a hacer latir a más velocidad el corazón. Es imposible permanecer impasible a una colección de canciones con tanto espíritu como fuerza, algo que se ha perdido e otros géneros entregados al puro efectismo. 

 

Se ejemplificó de principio a fin. Abrió el “Lo que será, será” de ‘Momentismo absoluto’, todo un canto a vivir el ahora: “Carpe diem es la única verdad”. Siguió el present con el electrotango ‘Desafíame’, que incita sin parar: “Rétame en un duelo de amor”. 

 

“Hemos venido a pasarlo bien”

La espectacularidad de los movimientos de los bailarines y el papel basic de una pantalla que es un miembro más de la banda por todo lo que aporta y genera, fueron ingredientes básicos del present, que en los primeros minutos ya tuvo una declaración de intenciones que se cumplió al cien por cien. “Nos encanta estar aquí y en fiestas y qué bonito es ver todo desde aquí arriba. Hemos venido a pasarlo bien y esperamos [Img #305445]que vosotros también”, deseó Alaska. 

 

La figura firme ante un amor que quiere volver se escenificó en ‘Qué desfachatez’ y a capela, a continuación’ desplegó ‘Retorciendo palabras de amor’ para acabar muy arriba. Luego fue el turno de ‘Más es más’ y su “orgullosos de cualquier exceso en el baile de la vanidad”. Y llegó el subidón de ‘Bailando’, canción inmortal con un indomable espíritu de fiesta perpetua. 

 

Y baile es lo que no faltó en ningún momento. El ritmo de la música empujaba a expresarse corporalmente sin ataduras y la voz de Alaska guiaba en el viaje del disfrute. “Soy ese proyectil que puede ser boomerang”, exclamó en otra canción la reina de la movida madrileña entre los “paparapapa” del público, que redobló su entrega con los impulsos de ‘Absolutamente’, con su posición de poder. Luego se llenaron de formas la imaginación con los gestos y las palabras en ‘Geometría polisentimental’, donde tienen cabida cuadrados, esferas, triángulos ideales, trapezoides, cilindros, un polígono espiral…

 

A quién le importa…

Sin mirar hacia abajo el espectáculo siguió subiendo peldaños. La euforia de ascender sin vértigo se escenificó en la rotura de cadenas de ‘Dramas y comedias’. “No quiero más dramas en mi vida, sólo comedias entretenidas”, [Img #305443]himno antirelaciones tóxicas que cantó la multitud con convicción. Y a este principio se sumó el de ‘Mi burbuja important’, un proceso constructivo que precedió a la apoteosis de ‘A quién le importa’, el himno de independencia frente a la opresión social del qué dirán y sus conductas marcadas. Nadie se quedó sin gritar con fuerza “A quién le importa lo que yo haga / A quién le importa lo que yo diga / Yo soy así y así seguiré / Nunca cambiaré”.

 

En los bises, el mensaje siguió siendo arrollador, como el “Inténtalo / Apaga este motor en movimiento / Mi fábrica de baile / No cabe en tu corazón pequeño”. Y sin bajar la intensidad, la multitud cantó “No sé qué me das / Que me hace volar” y se entregó a la ‘Fiesta en el infierno’. Otro clásico del pasado como ‘Perlas ensangrentadas’ exigió más a las gargantas, que elevaron aún más la entrega con ‘Ni tu ni nadie’, todo un himno generacional antes del cierre last. “¿Dónde esta nuestro error sin solución? / ¿Fuiste tú el culpable o lo fui yo? / Ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme / Mil campanas suenan en mi corazón / Qué difícil es pedir perdón / Ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme”.

 

El número last dobló los actuantes sobre el escenario Mario Vaquerizo, vestido a lo Freddy Kruger, y el resto de sus Nancys se unieron a Fangoria para interpretar con mucha comedia ‘Mi novio es un zombie’, otra [Img #305432]composición inolvidable. Como decía en un momento, “mi vida ya tiene sentido”. Alaska y Mario se fundieron en un beso. Otra noche con el trabajo bien hecho. “Gracias por invitarnos a vuestra fiesta. Volvemos cuando queráis”, acabó diciendo Olvido Gara. 

 

Previamente a Fangoria, abrió el escenario Nancys Rubias, el grupo liderado por Mario Vaquerizo, al que le resbalan las críticas, cada vez menores. El present, en playback continuo, y con simulación más o menos fiel de la instrumentación, cumple su función y divierte y entretiene. El indudable carisma de Vaquerizo suma la porción más grande al espectáculo. Es un showman en su salsa. Con mono apretado y brillante y una expresividad diáfana, se contoneó y recorrió todo el escenario. Sus movimientos lo mismo eran sombras de la energía de Mick Jagger que posturas plásticas e imposibles a lo Bunbury, pero sobre todo desenvolvió muchos gestos de las divas de las que tanto bebe, con el punto rojo colocado en su mujer. 

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“Me duele el corazón de quererte tanto”, desenvolvió el regalo, del que emergió después el “pienso todo el día en acariciar…”, versión de ‘Mi vida rosa’ de Los Romeros. Antes de interpretar ‘Tu novio está loco”, Vaquerizo mostró su alegría por aterrizar de nuevo en Huelva. “Vivan las Colombinas, Colón y las ferias”, expresó con su felicidad contagiosa.

 

[Img #305434]El primer temazo que enganchó de verdad al multitudinario público fue ‘Rey del Glam’, mítico tema de Alaska y Dinarama. Y de ella a Paulina Rubio con ‘Causa y efecto’, con “Sabes que aunque te creías perfecto /  Por la ley de causa y efecto / Hoy pagas por cada error”. El divertido ‘Alfabeto Nancy’ repasa a artistas como Alaska, Bowie, Elvis, Fabio Mcnamara, Giorgio Moroder..

 

“Qué bien estamos cantando hoy”

“Qué bien estamos cantando hoy”, espetó con guasa en un momento Vaquerizo, el único de la ‘banda’ que no escondía la mirada tras unas gafas del sol. Luego avanzó que daría una “clase de baile” con la versión en español del ‘Dance with any individual’, emblema de los suecos Mando Diao. Luego el curso del recital siguió por ‘Bailando conmigo mismo’ y ‘Yo si bailo’, con el famoso “boogie, boogie, boogie”.  

 

La diversión a estas alturas period ya whole y el tono desenfadado invitada a repetir ración. Llegó con el estético tema ‘Peluquitas’, que llevó al punto necesario antes del desenfreno de ‘Me encanta’, otra versión españolizada de un hit como el ‘I like it’ de Icona Pop. Fue el cénit del espectáculo, donde los botes de los presentes acortaban la distancia con el cielo estrellado. “Gracias por hacernos tan felices. Os dejamos con el mejor grupo del mundo, Fangoria”, dijo para cerrar el esbelto Vaquerizo. 

 

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Kitt, Kitt, Kitt

El cierre correspondió a Ladilla Rusa, que puso la puntilla a una noche espectacular demostrando que son los reyes del petardeo español. Reclamaron cantar en el escenario grande otro año y se lo ganaron a base de fuerza, intensidad, mucho humor sin barreras e ingenio para conectar con el ánimo del público. Acabaron por [Img #305455]todo lo alto con ‘Kitt y los coches del pasado’, con su repetitivo ritmo que tan locos volvió a todos, exprimiéndose hasta la última gota en el baile. 

 

Antes el dúo barcelonés desplegó todo un repertorio de temas archiconocidos por sus followers, armados con humor absurdo, crítica social y parodia a raudales. Entre canción y canción fueron colando con descaro reafirmado sus proclamas antifascistas y a favor de la igualdad, acordándose también de Arévalo, Bertín Osborne y Abascal, al que tunearon por photoshop en la pantalla para hacerle lucir una larga melena rubia. 

 

Muy cantada fue ‘Macauly Culkin’, otro hit basado en la impulsiva reiteración y los aires aflamencados. Pero además declinaron un nombre en ‘Encarni encarnae’, soñaron con su membership de petanca y petaca, el dúo perfecto. y reventaron con ‘After get together’. También desplegaron toda la carga de ‘Bebo (de bar en peor)’, ‘A un metro y medio de ti’ y ‘Princesas’, entre otros temas con los que se remató la sesión triatlética de música en vena, baile y risas. Había todo un déficit que compensar por la pandemia.

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