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Friday, Oct 7, 2022
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Ricky Martin

Kany García: entrevista con EL TIEMPO por DPM – Música y Libros – Cultura

La pareja se le fue y las cosas, en vez de ponerse tristes y oscuras, mejoraron. De eso se trata la nueva canción de Kany García. Con gracia y creatividad, canta: “Me aumentaron el sueldo, canto cuando me baño. / No hay otoño, ni invierno, primavera todo el año. / Saludo a los vecinos, ya no hay perros que ladren. / Desde que tú te has ido, me ha ido de puta madre”.

El último verso le da el título al tema, aunque con censura: De pxta madre (DPM). Con esta canción, la compositora y cantante puertorriqueña inaugura una nueva etapa de optimismo y buen humor, que será el leitmotiv de su nuevo álbum.

Con este, Kany García (quien nació en San Juan, Puerto Rico, en 1982) completará ocho proyectos que conforman una discografía sólida con la que ha logrado ganarse varios premios (entre esos, cuatro Grammy Latinos) y hacerse un nombre importante en el panorama del pop en español.

A propósito de su carrera y de su nueva canción, García tuvo esta entrevista con EL TIEMPO. Entre varias cosas, hablamos de Puerto Rico y sus implicaciones musicales e identitaria; de la balada y sus evoluciones; de la sexualidad en la música de ayer y hoy; de las canciones tristes y de su utilidad para la vida. Finalmente conversamos sobre su relación musical con Colombia, de su trabajo con el productor Julio Reyes Copello.

(Lea también: Gorillaz regresa a Colombia: lo que debe saber del concierto en Bogotá).

¿Qué significa ser puertorriqueña para usted?

Ser puertorriqueña tiene muchas repercusiones en mi vida. Mi manera de ser, mi personalidad. El Caribe, que tiene que ver con el clima, influye en la manera de ser: estar siempre alegre, ser positivo. Pero también hay otro lado, que es ser colonizado. Cuando yo empecé a viajar, recuerdo que yo siempre decía que yo period latina, pero me empecé a dar cuenta de que hay ciertas barreras entre Puerto Rico y el resto de América Latina y es por nuestra condición política. He encontrado similitudes con las otras culturas y en las que me reafirmo, pero también he encontrado cosas que quiero desaprender.

¿Y en cuanto a lo musical?

Ser puertorriqueña tiene muchas repercusiones en mi vida. Mi manera de ser, mi personalidad

Musicalmente, ser de Puerto Rico también tiene implicaciones. En este momento somos reconocidos en el mundo por el reguetón. Antes teníamos la bomba y la plena, que es música folclórica que carga la herencia africana: la percusión y el sabor. Incluso a mí, que llevo años haciendo balada pop, me encanta la música tropical. Y, dentro de lo que hago, me gusta tener música que responda a esas raíces.

¿Y cómo ve, entonces, la mezcla con sonidos de otros lugares?

Como Puerto Rico es una isla, para tener conexión con el resto de países hay que viajar. En ese proceso, intento dejar que mi música se impregne de sonidos de otros lados. Por eso he hecho vallenatos, bachatas, cumbias colombianas. Además, a pesar de ser puertorriqueña, mi papá es español y no puedo negar esa parte de mi raíz. Tengo eso en mi AND. Siento que no lo exploro tanto, pero el videoclip de DPM, mi nueva canción, es como un flamenco visible.

(Le puede interesar: El efecto ‘Bichota’: Karol G, sus alianzas y su gira de conciertos).

Sin embargo, la tradición de la balada en Puerto Rico, a la que usted aporta, tiene grandes nombres: Ricky Martin, Robi Draco Rosa, Tommy Torres, Chayanne…

La balada también ha ido evolucionando. Ha dejado de ser pura. Creo que eso es mejor. Estamos lejos de las baladas de hace algunos años. Me encanta alejarme de eso, pero no lo digo específicamente porque no me guste la balada, sino porque me parece bien alejarse de la pureza de los géneros. Hay tanta riqueza en otros lugares, que prefiero nutrirme de otras cosas. Yo siempre oía a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat o Joaquín Sabina, pero esa es solo una de las ramificaciones de la balada.

Es una entusiasta de la evolución, pero ¿qué de ahora no le convence?

Quizás suene un poco vieja, pero hay conversaciones sobre lo sexual que oigo en ciertas canciones que yo nunca tendría en voz alta en mi cotidianidad. Y a mí nadie me cuenta lo que vive en su intimidad en esos términos. Para mí es raro. Mi línea es cantar sobre situaciones que representen lo que vivo en mi cotidianidad, y para mí esas conversaciones en esos términos no pasan en el día a día.

Entiendo…

Pero hay algo que debo agregar: en otras esferas de las artes, como en las plásticas o en las audiovisuales, hay piezas que son provocativas y que confrontan al público a propósito. Te ponen cosas incómodas en la cara justamente para generar una reacción. Eso es arte. Así que lo respeto, también.

Sin embargo, usted tiene esta canción ‘Amigo en el baño’ en la que habla abiertamente de sexualidad, ¿es un acercamiento diferente?

Hace 14 años fue retador hacer una canción que hablara sobre la masturbación. Y más en el caso de la mujer, que siempre se le ha enseñado a callar sobre ese tema. Eso ha cambiado. Probablemente si la hubiera sacado ahora, no sería nada al lado de las cosas que hay. Sería un violín que acompaña. Pero en su momento fue diferente. Me gustó poder tocar ese tema de una manera jocosa y poder plantear que la mujer también puede estar en esa conversación libremente.

¿En ‘DPM’ intenta un tono de empoderamiento parecido?

Sí, con DPM quise plantear lo mismo: que esa mujer que antes tenía que aguantar ciertas cosas ya no tiene que hacerlo. La mujer de antes le cantaba a la tristeza, se lamentaba de las mentiras, del desamor. La mujer de hoy, la mujer del 2021, está donde quiere estar. Y a esa mujer me encanta cantarle.

(Lea además: ‘Quisiera pensar que todavía queda mucha música por hacer’: Andrés Cepeda).

Pero usted también es una experta en las canciones de desamor…

La música tiene un poder sanador impresionante. Bueno, pero no siempre es sanador: tiene el poder de alterar los estados anímicos. A veces uno necesita sufrir y eso también es válido. A veces le tenemos pánico a la tristeza, pero quizás en ciertos casos es necesario acampar en la tristeza, quedarse en ella un par de días.

Y la música también es clave para entender la tristeza, ¿sí?

Las canciones ayudan a las personas a sobrellevar esos momentos. También me gusta hacer ese tipo de canciones y probablemente las seguiré haciendo. Quizás no en este momento, pues ahora tengo ganas de escribir letras que me pongan de buen ánimo, porque abro la ventana y veo tanta desesperanza y tanta incertidumbre, que quiero contrarrestar esos sentimientos negativos. Eso quiero transmitir en DPM.

¿Sabe que ‘DPM’ me recordó a ‘Desde que te perdí’, de Kevin Johansen?

¡Claro! Cuando terminé DPM y empecé a oírla, comencé a notar la similitud. Son canciones hermanas. Aparte, la de Kevin también es movida. Y, como esta, plantea un escenario en el que después de una ruptura amorosa, todo mejora. Es hermoso todo lo que cube: “Desde que te perdí, las puertas / se me abren de par en par, / se me abrió hasta la puerta de Alcalá / y yo aprovecho cada oportunidad”. De seguro debe haber más canciones que plantean la tristeza y la ausencia desde otro ángulo, como estas dos.

Finalmente, ¿me puede hablar de su relación con Colombia y del disco que grabó en el Centro Ático de la Universidad Javeriana?

Mi relación con Colombia es muy fuerte. Creo que tengo más duetos con colombianos y colombianas que con gente de cualquier otra nacionalidad

Colombia es como… no sé ni cómo describirlo. Desde la primera vez que fui me sentí como en casa. Es raro estar en otro lugar y sentirse en Puerto Rico sin estar allí. La gente, la música, el amor que tienen por su país, el sentido de fiesta, de alegría, la cultura, la gastronomía. Desde que lancé mi primer disco me fue muy bien allá. Tiempo después conocí al productor del tercer álbum, Julio Reyes Copello. Él me contó que había sido profesor de la Universidad Javeriana y me ofreció la posibilidad de hacer todo el proceso del disco en Colombia. Así empecé a aprender un montón sobre la música colombiana. Para mí hubo un antes y un después en mi carrera con ese álbum. Tiene canciones importantísimas que todavía canto.

Ahí se afianzó su relación con el país…

Sí. Desde entonces, mi relación con Colombia es muy fuerte. Creo que tengo más duetos con colombianos y colombianas que con gente de cualquier otra nacionalidad. Siempre intento que estén en mis proyectos. Mi álbum anterior también lo produjo Reyes Copello y otro productor colombiano está trabajando conmigo en el proyecto que tengo en proceso en este momento. Creo que soy la puertorriqueña más colombiana que hay. Amo tu país demasiado.

-MATEO ARIAS ORTIZ
Redacción Domingo
EL TIEMPO
En Instagram y en Twitter: @mateoariasortiz

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