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Thursday, Oct 6, 2022
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SHOWMATCH

Flor Peña: “El humor es la contracara del odio, con más humor, habría menos crispación”

Florencia Peña se encuentra entre los ensayos de “Community”, que se muestra en el Teatro Coliseo, y la puesta de “Casados con hijos”, que llegará a calle Corrientes en el verano. Por las noches, conduce su programa, “La P… Ama”, y acaba de estrenar en el cine “Más respeto que soy tu madre”, con los compromisos mediáticos que cualquier estreno implica. Y en el medio, se acerca al Teatro 25 de Mayo a charlar de su próximo proyecto: hoy estrena en Amazon Primer Video una nueva película, “Miénteme”, comedia romántica y de enredos con mentiras, espías, Benjamín Vicuña y Leonor Varela.

“Son muchas cosas”, se ríe Flor, en diálogo con EL DIA, aunque admite que así es su naturaleza, en movimiento. De hecho, cuenta que “aunque tenía ganas de que me suceda el cine, nunca había tenido tiempo. Para el cine hay que encontrar el hueco. Y yo nunca me tomo tiempo”.

Peña siguió en su misma vorágine laboral, pero aún así el cine le sucedió: el año pasado estrenó “La panelista” y este año “Miénteme” es su segunda película en llegar a la pantalla. Las hizo en simultáneo con sus otros proyectos: “Cuando hice ‘La panelista’ hacía ‘Los vecinos de arriba’ en teatro y ‘ShowMatch’. Y estas dos películas las hice con ‘Flor de equipo’”, cuenta la actriz y conductora. “Pero quise hacer el esfuerzo para empezar a hacer cine, que es un camino que tengo que recorrer, porque tengo mucho teatro y mucha tele, pero no tanto cine”.

“Miénteme”, que cuenta la historia de Barby (Peña), una mujer con poca suerte en el amor al que sus dos amigos casados (en medio de una disaster que los llena de mentiras) la emparejan con un hombre que parece tener algunos misterios escondidos, fue uno de los proyectos que la sedujo para hacer ese esfuerzo. Le gustó, comenta, que dirigiera Sebastián Schindel, el realizador de “El Patrón” y “Crímenes de familia” que dirige su primera comedia, “un género muy difícil, es difícil hacer reír”, acota Peña.

Y sabe de lo que habla, claro: ganó tres Martín Fierro por su trabajo en “La niñera” y “Casados con hijos”. Pero su carrera no es solo comedia, advierte: “Community” y “Más respeto…” tienen drama, al igual que otras puestas en las que ha participado. “Para una actriz que le gusta hacer humor, esos proyectos son lindos porque tocan muchas cuerdas. Lo importante es no encasillarme en ningún lugar, que nada me encorsete: necesito el riesgo, soy muy curiosa, necesito superar mi marco, ver qué me propone un desafío”.

– Hablando de no encasillarse, “Miénteme” es una comedia romántica, un género que siempre está vigente pero que está intentando salir de su formato clásico porque el amor mismo está cambiando.

– Se ha hecho tanta comedia romántica que la búsqueda ahora es por dónde encarar un guión que hable del amor pero que no caiga en lugares comunes. Es curioso, la comedia romántica no es un género que yo haya trabajado mucho. Transité la sitcom, el humor más de personaje. Ahí hay algo de mis personajes con peluca, que se alejan de mí: cuando estoy con mi pelo es raro para mí, no estoy acostumbrado a ese naturalismo. Yo no soy el personaje, el personaje es mucho más inocente, infantil, pero me reconozco a mí. Y es raro. Es más raro verme así que cuando estoy disfrazada de alguien.

– Decís que tu personaje es distinto. Ella es una romántica, enamoradiza, y por eso cae en varias trampas… ¿Vos no te definirías así?

– Yo no soy muy romántica, no. Es que es muy difícil sorprenderme, soy controladora, estoy acostumbrada a hacer todo yo, a manejar la batuta… Quizás mi romanticismo pasa por que me sorprendan. Me da mucho amor cuando alguien logra sorprenderme, es algo que no sucede casi nunca: cuando mi marido me ofreció casamiento en marzo, logró sorprenderme. Y ahí me brotó una parte romántica. Yo siempre digo que soy como una Susanita puta: me tira la familia, las cuestiones del amor romántico, siempre me gustó tener un compañero, pero por otro lado tengo esta pulsión sexual que rompe con esa estructura. Pero yo suelo romper las estructuras en muchos ámbitos.

– Cuando tu pareja te propuso matrimonio, vos pensabas que ibas a saber antes…

– Sí, pensaba que iba a saber, que todo ese armado que hizo ese día lo iba a detectar. Pero se ve que me agarró distraída… Con mucho trabajo (risas).

– Hablando de tu personaje, es el único que no miente para ocultar alguna macana que se mandó: le mienten y lo sufre… Sin embargo, en la película, la mentira no es necesariamente algo malo, parece ser parte de las reglas del juego.

– El disparador interesante de la película es que todos tenemos mentiras cotidianas… Pequeñas mentiras que al otro no le afectan, que tienen que ver con negociar mejor, lograr mejores resultados. De esas mentiras que uno genera todos los días habla la película. Y de gente que de esas tiene miles, en pos de lo que el otro pueda pensar, de tener una mejor imagen para el otro… Y, de repente, su vida pasa a ser una mentira constante. Creo que es algo que interpela: te hace pensar qué mentiras cotidianas tiene uno. El problema de las mentiras es cuando afectan al otro. Cuando está la traición metida en el medio.

– ¿El límite de la mentira en una relación entonces es esa traición?

– Sí. El límite es la ruptura del acuerdo. No importa qué acuerdo emocional tengas, cuando se rompe ese acuerdo porque uno de los dos traicionó, esa mentira no va. De las otras mentiras… ‘Gordo, ¿compraste la leche?’. ‘Sí, sí, ya compré…’ y estás yendo al súper de urgencia… Hay miles de esas cotidianas que no afectan la vida.

– Más temprano hablamos de la comedia. Habitamos un mundo bastante convulsionado. Como trabajadora de la comedia, ¿pensás que la comedia tiene algo para ofrecer en este momento del mundo?

– La comedia te ayuda a trascender, a sobrellevar los males cotidianos y no tan cotidianos, los existenciales. Yo no puedo vivir la vida sin humor. No podría concebir una relación amorosa o de amistad sin que el humor estuviera como eje central. Hay algo del humor que baja a tierra, te ubica, te aliviana. Y es una buena manera de decir cosas que de otra forma no podrías decir. Sin humor, esta vida es una mierda.

 

“Soy como una Susanita pu…: me tira la familia, siempre me gustó tener un compañero, pero por otro lado tengo esta pulsión sexual”

 

– Estamos todos hablando de discursos del odio. ¿El humor puede vencer al odio o es ponerlo en un lugar que no tiene que tener?

– El humor es un poco la contracara del odio. Si pudiéramos no tener una mirada tan pesada sobre las cosas, tan solemne, tan de vida o muerte… Esa cosa de que si el otro piensa distinto es mi enemigo… Si hubiera más humor, habría menos crispación, más liviandad. Y eso, para mi, también tiene que ver con el amor: eso de ‘el amor vence al odio’ para mi no es un lugar común, es cada vez más significativo para mi. Yo lo practico como mujer de medios, como comunicadora, en mi programa: yo al invitado le doy amor, buena onda… Y el entrevistado argentino está muy dañado, a la defensiva, siente que en cualquier momento le hacen una de esas preguntas que lo descolocan. Yo tengo un poco de espalda en ese sentido, y aún así voy a una entrevista y estoy pensando ‘no des un titular, pensá antes de responder, respirá’… No se puede estar así. Todo sería más liviano si entendemos que el otro es el otro, por ahí podemos encontrar un punto de común, y si no, nos ignoramos, seguimos nuestro camino: no me detengo a decirte lo forro que sos… El humor es un rasgo de inteligencia.

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